¿Cómo encontrar vuelos a 20 euros?

No hay fórmula mágica, solo sencillas premisas que todos aplicamos en la medida que podemos y esperando obtener éxito. Eso sí, ayudan. Y mucho.

ryanair

Existen, ¡vaya que si existen! Y todo gracias al low cost y a los viajes sin lujos. Lo que hace 20 años no hubiera pasado de utopía es hoy una realidad. Ahora es posible encontrar vuelos a 20 euros, el precio de una camiseta o de una cena en un restaurante mínimamente decente. O de dos entradas para el cine en sesión 3D.

Ahora bien, ¿dónde encontrarlos? Nos gustaría tener una barita mágica. Poder deciros «id a esta web y seguro que los encontráis». Pero la oferta es cambiante y depende de muchos factores. En consecuencia, puede que encontréis vuelos a 20 euros para volar con Iberia un 15 de enero. Pero si buscáis de hoy para mañana un vuelo al tercer aeropuerto secundario de Londres con Ryanair, tranquilamente podéis pagar más de 100 euros.

Valga decir, antes de empezar, que no vais a encontrar vuelos a Nueva York por 20 euros. Se siente, pero aún no está inventado, o al menos no desde este lado del charco. Lo de los vuelos por 20 euros existe para volar a España, norte de África (y solo a veces) o a Europa, mayormente Europa Occidental. Si tu sueño es conocer Moldavia, Lituania o Bielorrusia, lo más sensato es partir de un presupuesto más amplio.

Dicho esto, la primera premisa es sencilla. Si no te importa tu destino, consulta la oferta en low cost. Ryanair, EasyJet, Vueling o Wizzair son las opciones más frecuentes, aunque otras compañías como Iberia o Alitalia también deparan agradables sorpresas de vez en cuando.

Te damos este primer consejo porque, de no importarte dónde volar, puedes escoger entre una gran variedad de destinos y de lo más variopintos. Desde París o Londres hasta Maastricht o Bremen. Eso sí, si viajas a París igual acabas en un aeropuerto secundario. Así que haz cuentas de lo que te costará el tren o el autobús, que igual estás descartando un vuelo algo más caro con destino en el aeropuerto principal sin que realmente te compense. Si vas a un destino más chiquitín, como los segundos mencionados, no tendrás este problema. Y sin duda, son una muy agradable escapada de fin de semana.

Para este tipo de viajes sin rumbo fijo existen aplicaciones que te permiten sondear los destinos más económicos para la fecha escogida. El ejemplo paradigmático es la lanzadera de Atrápalo, que te muestra un mapa de los diferentes destinos y una leyenda de colores por precios. Muy práctico para hacerse una idea.

Con o sin destino fijo, los buscadores y metabuscadores de vuelos son una excelente opción. Ya los conoces: Kayak, Skyscanner, eDreams, Rumbo, el mismo Atrápalo… Compara los precios que te ofrecen las distintas webs y busca la oferta más suculenta. Y siempre, repito, siempre, confirma con la web de la aerolínea los precios. Puede que descubras que comprando a través de estos intermediarios te sale más a cuenta (aunque ojito con las comisiones, a veces ocultas entre sospechosas tasas), o puede que te lleves la agradable sorpresa de un precio inferior. Si el precio es el mismo, comprar sin intermediarios es lo más práctico.

Pasamos a otro tema temido. Cuándo viajar y cuándo reservar. La primera respuesta se obtiene fácil. Temporada baja, mayores posibilidades de éxito. ¡Hasta Emirates ha lanzado ofertas de invierno! Aunque claro, no para viajar a 20 euros… Pero si lo hacen ellos, ¿qué no harán las low cost?

Volar entre semana y a primera hora de la mañana también es una buena forma de ahorrarse dinero, porque la gente tiene fiesta los fines de semana y porque todos odiamos los madrugones. Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol.

Cuándo reservar es otro tema. La norma general es que los mejores precios pueden encontrarse entre el mes y los dos meses de antelación. Excepto si quieres volar un 15 de agosto, que en ese caso bien harás de empezar a planificar a principios de año.

En cualquier caso, a una reserva de vuelo hay que dedicarle tiempo. Y eso no significa pasarse semanas mirando y comparando, porque los precios aumentaran. Define un objetivo claro («dónde sea pero tal fin de semana», «a París, en noviembre, no me importa cuándo») y dedícale una tarde entera con cierta antelación. Y decide lo antes posible, porque pasadas las 12 de la noche te arriesgas a que el precio suba. O que baje, sí, cierto. Pero a menos antelación, menos probable que esto suceda.

Dicho todo esto, queda recordar que para viajar por 20 euros hay que hacer ciertos sacrificios. Eso significa marcar la casilla de «no» a cuestiones como el escoger asiento, tener prioridad de embarque o incluso contratar seguro adicional. También, y casi siempre, renunciar a facturar equipaje e incluso a poder llevar el bolso en cabina sin tener que colarlo en el avión introducido en la maleta de mano.

Comodidades las mínimas, y cierto riesgo de imprevistos como que tu equipaje pese más de la cuenta o que las azafatas te traten como a un borreguillo. Estás viajando por 20 euros, así que no le puedes pedir peras al olmo. O al menos eso te diría el señor O’Leary si luego le fueras a lloriquearle.

Esperamos que estos consejos os hayan sido útiles y que consigáis vuestro preciado vuelo a 20 euros. Como veis, no hemos desvelado el origen del universo, ni aportado nuevas y grandes innovaciones a la cuestión. Lo que hay es lo que hay, y al final todo es cuestión de paciencia y suerte. Así y todo, suerte con tu objetivo y ¡buen viaje!

Foto: Paolo Margari.

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