¿Compensan realmente las clases Business low cost?

Las aerolíneas conocidas como económicas parecen convencidas de que hay que pagar por cada extra que se añada. Hoy nos referimos de forma particular a los asientos que se suponen de clase Business.

aerolineas

Las aerolíneas de bajo coste se han popularizado bastante en los últimos años. La crisis económica y las nuevas tendencias en el mundo de los viajes son de esas cosas que han influido claramente en la expansión de este tipo de compañías. Sin embargo, no se puede negar que las diferencias con las demás son claramente evidentes, aunque en algunos casos se apueste por estrategias que pretenden eludir este aspecto para confundirse en un mercado en el que el precio bajo empieza a ser una valoración más que importante para comprar un billete.

Está claro que el precio bajo está muy estudiado, y esos billetes muy económicos solo se consiguen bajo determinadas condiciones, casi como si se tratase de una verdadera lotería. En este caso concreto queremos analizar una de esas variables que han copiado de las aerolíneas tradicionales y que parece cada vez pretende ser una de las claves para diferenciarse, ofreciendo a aquellos clientes que quieren un precio bajo al tiempo que servicios exclusivos, una opción posible. Nos referimos a la clase Business de las low cost. Y a continuación vamos a analizar lo que significa y si realmente compensa o es solo una técnica de marketing más.

Business a precio low cost

Generalizar es un poco complicado. Como ocurre en el caso de las aerolíneas tradicionales, las low cost también ofrecen asientos en primera. O al menos en una clase especial a la que pueden llamar así, business o con otro tipo de denominaciones. Pero realmente, por lo general, ni siquiera cuentan con una separación física de las demás clases, y además, no son comparables con los servicios exclusivos de las aerolíneas tradicionales.

Pero ¿qué significa viajar en clase business en una aerolínea low cost? Pues bien. Por ejemplo en Vueling, la clase Business lleva una cortinilla de tela que la separa, y los asientos son un poco más grandes. Pero no creo que sea algo que nos vaya a ofrecer la comodidad que buscamos. Al fin y al cabo no hay separación entre clases que evite los ruidos de uno y otro lado, ni tampoco un servicio exclusivo en cuanto al personal de abordo. El asiento sí que podría ser un punto a favor, pero no es que el tamaño crezca de la forma que lo hace en las compañías aéreas tradicionales, más bien unos pocos centímetros más.

Pagar por cada extra

Evidentemente, como ocurre con las aerolíneas de siempre, el precio de la clase business hay que pagarlo aparte. Aunque éste tema quizás sea más asumible en las compañías low cost que en las demás. Las razones para pensar esto son claramente dos. La primera, que el precio que pagamos por el billete es en ocasiones tan bajo que nos podemos permitir darnos un pequeño capricho. Además, esos caprichos cuestan mucho menos en este tipo de compañías. La segunda, tiene que ver con disfrutar de ventajas a las que estamos acostumbrados de forma común en las compañías normales. En este caso, el viajero que quiere ahorrar, pero no tanto como para renunciar a la comodidad, le supone una ventaja importante.

Teniendo en cuenta que en las compañías low cost se paga por cada cosa que queremos, pagar por un trato exclusivo no está mal visto para la mayoría de pasajeros. De hecho, no se le asocia ese carácter VIP que llevan otras empresas. Se trata más bien de buscar una calidad mayor sin pagar un precio alto.

Una revolución de lo diferente

Las compañías aéreas low cost han revolucionado el mercado. Sus estrategias de marketing agresivo y sus muchos intentos de asociar a ellas la idea de que un viaje no tiene porque costarnos más han hecho mella, y el resto de compañías tradicionales han tenido que adaptarse. Sin embargo, también es verdad que cuando surgen los problemas las compañías low cost por lo general no ofrecen el servicio que dan las demás. Así, aún son muchos los pasajeros que echando las cuentas, con un servicio como el premium de la clase business que no llega a ser business, y ante una oferta especial de las tradicionales, prefieren decantarse por aquellas.

Yo particularmente, he utilizado muchas veces las aerolíneas low cost, aunque pocas he pagado por esos extras exclusivos que ofrecen. Soy de las que piensan que para viajar en una de ellas lo que se tiene en mente es el precio, y todo lo que lo aumente no resulta positivo en los términos de objetivos a lograr. Pero entiendo que haya viajeros que le encuentren utilidad, y viendo que son cada vez más las que lo ofrecen, parece que la estrategia de marketing está siendo más que efectiva.

Imagen: chilangoco

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