Vuelos a Nueva York cada vez más baratos

Ir a Nueva York era hace 15 años cosa de ahorrar mucho o de ricos. Hoy está al alcance de todos. Son muchas las ofertas en la red que se mueven entre los 150 y los 300 euros. ¿Significa eso que de aquí cinco años habrá billetes a Nueva York por 20 euros, tal y como pasa como los vuelos por el interior de Europa? ¡Los cuerpos de seguridad americanos podrían enloquecer ante la avalancha turística!

Nueva York, cada vez más accesible

Antes sólo la gente pudiente viajaba a la ciudad más cosmopolita del mundo. Recuerdo que de niña siempre había algún familiar o amigo que viajaba a la gran manzana y, a la vuelta, te pasaba las diapositivas o el álbum. Lo hacía en un piso enorme y acomodado, y era uno de los tantos viajes que se podía permitir. Y para mí aquello era un sueño inalcanzable, algo impensable dados nuestros ingresos. Nueva York… Hubiera dado la vida por visitarla, pero era caro. Muy caro. Era un lujo al alcance de unos pocos privilegiados.

Pero de repente, echándole un vistazo a las últimas ofertas de vuelos baratos, me encuentro una sorpresa. «Vuelos baratos Barcelona Nueva York desde 186 € Alitalia». Me costó casi 200 volar a Kiev, Ucrania, con la misma compañía. Son tres horas de vuelo si pagas unos 400 ó 500 con Iberia. Yo volé con una escala en Roma de cinco horas a la ida y 45 minutos (crucé el aeropuerto sacando los pulmones por la boca) a la vuelta. Y ahora resulta que por menos, con o sin escalas, puedes tirarte las más de ocho horas de viaje que suponen cruzar un inmenso océano.

No es algo nuevo. La «capital moral» de los Estados Unidos se está convirtiendo poco a poco en el nuevo destino low cost. Sigo mirando ofertas, y me encuentro que Swiss International Airlines, quizás una de las compañías más prestigiosas del viejo continente y no precisamente barata, ofrece el mismo trayecto por menos de 400 euros. AER Lingus lo hace por menos de 500. Y aunque estas ofertas siempre están sujetas a variaciones cuantiosas, cuando hago  la búsqueda por fechas concretas compruebo cómo en muchos casos y aún así no se superan los 600 euros.

Este fenómeno se empieza a hacer notar en los medios de comunicación. De hecho, una emisora de radio incluso tiene una sección semanal en la que se recomiendan locales y restaurantes de Nueva York. Algo que podría parecer un tanto elitista si no se tiene en consideración la coyuntura actual. Y, por supuesto, no me refiero a la crisis. Me refiero a la alza del bajo coste y a las continuas fusiones entre compañías, que permiten mantener la calidad del servicio a precios más económicos en un mercado cada vez más competitivo.

Las aerolíneas que ofrecen estos vuelos son conocidas y, en muchos casos, europeas. Además, no están nada mal. He volado con Alitalia, por ejemplo, y lo corroboro. El personal de abordo, además, habla italiano, un idioma de raíz románica que entendemos con facilidad si le ponemos un poco de empeño. La atención es correcta y los aviones están en buen estado. Personalmente, me sorprende que la valoración de las opiniones de vuelos baratos sólo alcance el 3.5 sobre 5. Hay quien denuncia escasez de comida para un viaje tan largo o retrasos y cambios de puertas de embarque. Ahora que lo pienso, también a mi me cambiaron la puerta de embarque, y el vuelo Alitalia Barcelona- Roma salió con retraso. De todos modos, nada del otro mundo.

Tampoco Swiss International o AER Lingus son compañías low cost al uso. De la primera ya hemos destacado en otras ocasiones lo bien valorada que se encuentra por los usuarios. Actualmente ya es la quinta con mejor puntuación, con un 4.3 de media sobre un conjunto de casi 350 opiniones. AER Lingus, algo más abajo en el ranking, obtiene un 4.0. Para los despistados, recordar que se trata de una compañía irlandesa con sede en Dublín que ha añadido desde hace poco Santiago de Compostela a sus destinos. Un aeropuerto que se suma a los once españoles en los que ya operaba. También KLM, Lufthansa, Continental Airlines o US Airlines, entre muchas otras,  ofrecen vuelos a la gran manzana por menos de 700 euros.

Todo esto está muy bien pero, ¿qué hay del alojamiento? Dormir en la gran manzana tiene que ser caro, y lo de pasar la noche bajo un puente o en un cajero no tiene que ser muy confortable. Pues bien, he buscado hoteles para una estancia de cinco días, fin de semana incluido, en septiembre. Fechas, pues, muy cercanas aún a la temporada y en un mes en el que mucha gente hace vacaciones hoy en día. Los resultados muestran un hostal que no llega a los 30 euros por noche, dos hoteles que no llegan a los 40 y varios de entre 40 y 50 euros la noche.  Y debo reconocer que me he quedado con los primeros resultados hallados, sin pararme a buscar demasiado por la red y sin ni siquiera echarle un vistazo a albergues y similares. ¿Caro? Para nada.

Si hacemos cuentas, añadiendo las visitas de rigor, tenemos como resultado un viaje que, en total, raramente alcanzará los mil euros. Sigue sin ser una ganga comparable a viajar a París, Londres o Ámsterdam (según como, más barato que pasar un fin de semana en la capital de la comunidad autónoma vecina). Pero comparado con el pastón que suponía años atrás, está muy bien.

Por otra parte, eso le quita exotismo al asunto. Viajar antes era cosa de ricos, por lo que fardar era fácil. Pero con estos precios, vuela cualquiera. ¿Qué gracia tiene, entonces? Bueno, siempre quedarán los destinos minoritarios. Uganda, Papúa Nueva-Guinea, Vietnam… Además, tienen un toque cool-solidario que asegura poder contar a la vuelta lo mucho que has aprendido de esa gente que vive con tan poco y cómo has crecido como persona. Si eso no te basta, también puedes alquilar plaza para cuando haya vuelos -experimentales- a la Luna. En unos 50 años puede que salga tu cohete. No podrás fotografiar monumentos ni probar la gastronomía lunar. Pero lo de la falta de gravedad tiene su gracia. Y las vistas dicen que son increíbles.

Foto: morrisey en Flickr

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