Vive una Semana Santa distinta en México, con los raramuris

En el territorio de Chihuahua, en México, se pude vivir una Semana Santa distinta, de la mano de los raramuris, un pueblo autóctono que preserva sus tradiciones, a pesar de los siglos y de la modernización.

cruz semana santa

México en un país muy bonito que conserva en gran parte sus tradiciones y creencias más ancestrales: si bien tras la colonización, muchos de sus pueblos originales han sido convertidos, hay muchas regiones que preservan la cultura anterior, parte de un México desconocido y poco explorado por el turismo actual.

Semana Santa, por caso, se puede vivir de otro modo en este país azteca en un pueblo ubicado en el corazón del territorio de Chihuahua, en un entorno de gran belleza, en el de las Barrancas del Cobre, donde viven los raramuris -o también conocidos como tarahumaras-, miembros de un pueblo indígena que resiste desde hace siglos el cambio de vida moderno y ha conservado sus hábitos de antaño.

Aunque aislados del mundo moderno, estos pobladores originales han asentido en compartir con el resto de los mexicanos la celebración de la Semana Santa, que se caracteriza por sus expresiones propias y un colorido especial. Para estas fechas, descienden de las sierras para reunirse en Tewerichic, ataviados con sus trajes tradicionales y con los tambores en sus espaldas, y una especie de violín de mano, para celebran en la pequeña iglesia de la Misión.

Casualmente, los raramuris descienden en estas fechas para rendir homenaje a sus dioses padres en la misma fecha en la que el resto de los mexicanos celebran la Semana Santa. Aunque estos habitantes viven libres en la sierra, y no se han acomodado a los preceptos que los jesuitas trajeron a América, desde hace años que comparten esta celebración con los «chabochis» (blancos y mestizos, los mexicanos), por lo que se trata de una ocasión especial para acercarse a esta zona del norte del país y vivir una Semana Santa distinta.

Esta región, Tewerihic, se emplaza en un valle espléndido, rodeado de barrancas y a orillas del Río Conchos. Vale destacar que el último poblado donde será posible encontrar alojamiento es en Bacoyna, a unos kilómetros de allí. Si tienes espíritu más aventurero entonces quizá puedas optar por acampar en el lugar y tomar los alimentos en la Misión, atendida por las hermanas de la congregación.

Así que ya sabes, en Chihuahua podrás tener una experiencia distinta, entrar en contacto con la sabiduría y cosmogonía de estos pueblos originarios que han sobrevivido al paso del tiempo y a la cultura europea que subyugó a varios de sus pares ya hace varios siglos.

Foto sancho_panza

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