Vaticano, la Santa Sede

Vaticano, la Santa Sede

Un lugar donde la fe se reinventa con cada visita. Una parte del mundo donde se congrega una de las manifestaciones más antiguas del hombre: la religión. Un estado ubicado en Europa, dentro de la ciudad de Roma, aunque separada de Italia que antaño la acogía como una ciudad suya. Un territorio lleno de historia, arte, donde la fe se reinventa: El Vaticano.

Con una arquitectura ostentosamente diseñada, con la presencia de la Basílica de San Pedro, acaso la iglesia más grande del mundo, capaz de alberga a 60,000 personas en su interior. La misma hasta donde es libre el ingreso, pues aquí se esta mas cerca de Dios, en este lugar vive el Papa, cabeza de la iglesia cristiana y representante de Dios en la tierra. Una ciudad que bordea el concepto de lo sagrado.

El Vaticano es sagrado por muchas cosas, entre ellas por la muestra de lo más sublime del arte del renacimiento y el barroco europeo como: La Pietá de Miguel Ángel, la Estatua de San Longinos, así como obras de otros artistas universales, con esculturas fascinantes, con misterios guardados bajo sus suelos que el visitante irá descubriendo en las Cuevas Vaticanas, donde se dice están enterrados los primeros papas y otros de la era contemporánea como Pio XII o Juan XXIII. Está demás decir que las historias que guardan las cuevas vaticanas son narradas por los hombres de más edad de la ciudad a los viajeros curiosos o por rumores que van surgiendo en los cafés y restaurantes de la ciudad.

El Vaticano es preciso para aquellos que admiran el arte, aquí se encontrará obras de Rafael, Leonardo Da Vinci, Bellini, entre otros. Todo aquel amante o no de las artes sentirá un deseo inusitado de no dejar que la vista se aparte de las obras. O quizá apenas con el conocimiento incipiente del latín poder leer las escrituras, en una columna de mármol, de los nombres de los papas fallecidos y enterrados en la Santa Sede.

Preciso para aquellas que buscan la paz interior y la tranquilidad, al ingresar a la Basílica o para quienes llegan desde muy lejos y con bastante esfuerzo durante la Semana Santa a escuchar al Papa en la Plaza San Pedro y recibir la bendición del hombre más cercano a Dios en tu cuerpo. Quizás sea muy difícil llegar hasta delante y recibir el agua bendita, pero son pocas las veces que sentirás tanta felicidad y tanta paz en tu interior que querrás hacerlo.

Foto | R.Duran

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