Valle de Abaucán, Tinogasta


Rumbo al oeste:

La Ruta Nacional 60 comienza al oeste de la capital catamarqueña y termina en el Paso San Francisco, va quedando muy lejos el calor húmedo pero persisten todavía los rastros de verde entre los cerros de miles de colores que señalan parte de lo que fue antiguamente el Camino del Inca, que te llevaba a la Copiapó, Chile.

En Tinogasta se hará un respiro para apreciar los pueblos agrícolas Copacabana y La Puntilla , los mismos forman una “pequeña Italia”: las residencias de estilo neoclásico, con enormes jardines y galería central, se que se desarrollan a lo largo del camino.

La mayor parte como era tradición a principios del siglo pasado tienen incorporados oratorios familiares que abrigan imágenes religiosas muy añejas.

Los dos pueblos tienen tejedoras artesanales que fabrican en sus telares colchas bordadas con flores de colores muy vivaces, este es el souvenir típico de esta región.

En el vasto valle de Abaucán , a la orilla del río homónimo, se ubica Tinogasta, esta es una de las localidades más importantes del oeste de Catamarca, la misma se encuentra rodeada de olivares, viñedos, alfalfares y árboles frutales. Es aquí donde empieza la llamada “Ruta del Adobe”, un bello circuito que transita varios edificios de siglos muy antiguos, construidos con madera y adobe.

Algunas iglesias cobijan imaginería religiosa de Chuquisaca (Bolivia) y pinturas de Cusco (Perú), son casi 55 kilómetros que recorren los pueblos El Puesto, La Falda y Anillaco, fue el centro económico y religioso más significativo de la región y termina en el pueblo de Fiambalá.

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