Valencia transformada en Fallas

Pasacalles

Es una de las fiestas más populares de España. Se conoce internacionalmente porque es una festividad que reúne todos los elementos necesarios para disfrutarla y no poder olvidarla. Por eso cada año, durante el mes de marzo, en esos 5 días que dura la fiesta se llena de gente de dentro y de fuera de la Comunitat Valenciana. Valencia se transforma en algo distinto, se viste de esplendor y del 15 al 19 de marzo no se deja reconocer. Luces maravillosas, música alegre, fuegos nocturnos, petardos callejeros, pasacalles y monumentos inolvidables. Valencia cortada y el pueblo valenciano en sus calles. Eso es un mes de marzo en Valencia. Una fiesta. Un encuentro. Unas indudables Fallas.

Tal vez sea ese profundo olor a pólvora que te hace sentir distinto, tal vez sea el rico aroma de los buñuelos de calabaza, o ese chocolatito caliente acompañado de churros que aguarda a la vuelta de la esquina vayas donde vayas. Puede que sean esos rimbombantes trajes falleros, con sus peinetas, sus bandas, sus moños, sus corpiños y manteletas; todos juntos, acompañados por un corte más clásico de los varones, recorriendo las calles, despertando a los vecinos, llamándolos a la fiesta, animándolos con sus bandas de música, llevándole flores a la Virgen de los Desamparados… Tal vez sean los actos, día tras día, un desenfreno de actividades que te mantienen en pie las 24 horas del día: la recogida del Ninot, la recogida de Premios, la plantá de la falla, las despertás, la noche de paellas, la tarde de carnavales… Todo concentrado en cinco días para vivirlos al máximo. Aunque, para algunos, la fiesta comienza mucho antes con la cridá.

Monumento Fallas

Las calles de la ciudad dejan de ser invadidas por los vehículos, los ciudadanos se adueñan de ella, circulan por mitad de la calzada… mires donde mires brilla el color blanquecino de una carpa enorme. En cada una se siente la música, el ambiente, la fiesta. La gente acude de casal en casal toda la noche, se concentra a las 14:00 del mediodía en la plaza del ayuntamiento bajo los primeros rayos de sol de la incipiente primavera para presenciar la mascletá, luego recorre las calles en busca de los mejores monumentos, los rodea, los observa embelesado, lee las críticas, mira los premios que se ha llevado cada Falla y luego, eso sí, muchas fotos. La noche no llega en Valencia. Las calles rebosan de luz gracias a esas fantasiosas luces de colores que galardonan la ciudad. Luego, cuando llega la madrugada, todavía te espera un magnífico castillo de fuegos artificiales en la Alameda. Pura magia. Después de eso, la fiesta continúa hasta matar la madrugada y entrar en el día siguiente.

Para quien es fallero, la fiesta es todavía mucho más que eso. Es una emoción, una tradición, una experiencia. Para quien no lo es, las Fallas son mucha fiesta. Pero lo que está claro es que todo el que las vive, repite.

Foto 1: Kaberon

Foto 2: kaberon

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