Un géiser de mar entre tortitas de roca en Nueva Zelanda

Las Pancake Rocks son un conjunto peculiar de rocas en el litoral noroeste de la Isla Sur de Nueva Zelanda. Cuando la marea está alta, el agua reclama su espacio y sale expulsado de entre las rocas a modo de géiser.

Viajamos hasta la Isla Sur de Nueva Zelanda. Y en lugar de dirigirnos hacia Christchurch, o hacia cualquier otro enclave popular, tomamos rumbo a la costa noroeste. Allí, muy cerca del Parque Nacional de Paparoa, daremos con la pequeña comunidad de Punakaiki. Un enclave del litoral cuyo mayor aliciente está relacionado con el mar.

Las rocas de Punakaiki presentan un aspecto tan peculiar que ha merecido el nombre de Pancake Rocks. O lo que es lo mismo, las ‘rocas tortita’. Y es que la combinación entre los elementos que las componen y el efecto del mar las ha dotado de una apariencia única. Una apariencia que recuerda a esas torres de crepes que se hacen los norteamericanos (y suponemos que los neozelandeses) para desayunar.

Las filas y formas que conforman estas rocas, de suaves e irregulares curvas, son un atractivo en si mismo. Perderse entre ellas es hacerlo entre un laberinto de piedra, con el murmullo de las olas como telón de fondo. Pero el mar no podía limitarse a actuar de secundario, y cada cierto tiempo reclama su protagonismo.

Cuando la marea está alta, el agua se filtra entre las pequeñas cavidades de las rocas. Y no solo se filtra, sino que reclama ese espacio que necesita al haber experimentado una crecida. Al no encontrarlo, cada cierto tiempo sale expulsada a la superficie a una gran presión y alcanzando varios metros de altura.

El efecto recuerda mucho al de un géiser, aunque las diferencias entre ambos fenómenos son obvias. Y a nosotros también nos remite a los pequeños orificios instalados en la plaza frente al Peine del Viento de San Sebastián, que con el oleaje lanzan al aire pequeños chorros de agua a presión. Un fenómeno, en este caso creado por el hombre, que también recuerda a un géiser y que también tiene el agua del mar como protagonista.

Aunque el del País Vasco nos sirve para curar el mono a corto plazo, las Pancake Rocks y sus chorros de agua son una visita imperdible en un viaje a Nueva Zelanda.

Vía: 101lugaresincreibles.

Foto: Akos Kokai.

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