Turismo de réplicas

La gracia de ver la Torre Eiffel es ver la auténtica Torre Eiffel. Y descubrir el encanto del Empire State solo es posible delante del auténtico Empire State. Sin embargo, empresarios del ladrillo y el ocio han pensado que sería buena idea construir réplicas más accesibles y lúdicas de estas joyas en otros lugares del mundo. Más concretamente, en aquellos que son aliciente turístico por otros motivos, o que tienen poco que ofrecer a no ser qué se invente.

Ciudades como Las Vegas se han construido bajo esta premisa (entre otras), y así la están imitando varios enclaves de los Emiratos Árabes o China. No son muchos los partidarios de este tipo de turismo, pero pongamos que es vuestro caso. E aquí algunas réplicas que, lejos de alcanzarla belleza del original, la emulan con bastante gracia:

  • Canales de Venecia en Las Vegas y China: Curiosamente el primer ejemplo está relacionado con dos enclaves de manual para este tipo de turismo. Los hoteles Venetian Resort Hotel & Casino (Las Vegas) y The Venetian Macau Resort (Macao) cuentan con extensas réplicas de los canales de Venecia, en ambos casos de 1 km de longitud, con góndolas y gondoleros incluidos, y con reproducciones de la Plaza de San Marcos y del Puente de los Suspiros.

  • Otro Taj Mahal en Bangladesh: Pese a que el Taj Mahal es indio, se encuentra en la localidad de Agra, en el estado de Uttar Pradesh. Pero varios centenares de kilómetros al este, en el estado de Bangladesh, se encuentra una réplica muy anterior a la construida en Dubai. El Taj Mahal de aquellos lares fue construido por Ahsanullah Moni, un rico cineasta local, y requirió una inversión de unos 50 millones de dólares. Tras cinco años la obra estuvo acabada, pero no sin problemas. Moni tuvo que enfrentarse a una denuncia por cuestiones de derechos ante la Indian High Comission. No obstante, se consideró que una réplica es también una forma de homenaje.
  • Foamhenge en Estados Unidos: «¿Qué Stonehenge nos queda al otro lado del charco? No hay problema, hacemos una reproducción al lado de casa». Dicho y hecho, el artista Mark Cline se puso manos a la obra e instaló una réplica de este monumento prehistórico, originalmente emplazado en Inglaterra, en el fascinante paisaje de Natural Bridge (Virginia). Las piezas están colocadas en la misma posición astronómica que las originales, aunque están hechas de espuma. En cualquier caso, el artista considera está reproducción su mayor logro.
  • London Thames Town en Shanghai: La mega urbe china se lanzó a algo tan ambicioso como reproducir las calles más emblemáticas a orillas del Támesis. Y lo consiguió, con gran acierto además. El problema de este complejo turístico, pensado para el ocio y el entretenimiento de los ciudadanos, no recibe el número de visitantes esperado. Así que si alguien quiere conocer cómo sería la Londres postapocalíptica, este es el mejor lugar para hacerlo.
  • Una playa artifical en Japón: Que no es que no tengan playas, que para algo son un archipiélago. Pero puestos a tener algo bonito, mejor hacerlo bien. A solo 300 metros de una playa natural, en la isla de Kyushu, se encontraba la playa artificial de Seagaia Ocean Dome. Una mezcla de piscina cubierta y parque acuático que recreaba una playa de 300 metros de largo, y que se podía disfrutar tanto en invierno como en verano gracias a su techo retráctil. Palmeras, arena, olas, hamacas… Por no faltarle, no le faltaba ni horizonte, aunque a modo de inmensa lona a lo ‘Show de Truman’. Tuvo que cerrar sus puertas en 2007 porque el coste de mantenimiento era carísimo, aunque no sabemos si volverá a abrir.

Foto: sduck409.

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