Tierra del Fuego, más allá de la Patagonia

La punta sur del continente americano, más allá de los Andes y la Patagonia, la conforma un archipiélago denominado Tierra del Fuego. De soberanía dividida entre Argentina y Chile, sus características en lo que a flora, fauna y clima se refieren la convierten en un lugar perfecto para el turismo de aventura y exploración. Descúbrela.

Según cuentan, el sugerente nombre data del momento de su descubrimiento. Corría el siglo XVI cuando el portugués Fernando de Magallanes navegaba por el sur del continente americano, en busca de un paso que conectará por mar los océanos Atlántico y Pacífico. Estando allí, él y su tripulación vieron una gran cantidad de fogatas humeantes en un territorio desconocido al sur de la entrada de ese estrecho que hoy lleva el nombre del explorador. Aunque no llegaron a adentrarse en el lugar, lo que observaron fue suficiente para bautizarlo como Tierra del Fuego.

Ushuaia, Tierra del Fuego


Lo que estos viajeros divisaron fueron los fuegos de los habitantes nativos de Isla Grande, la de mayor superficie de un archipiélago formado por centenares de islas. El conjunto de este territorio se encuentra en el extremo meridional de Sudamérica, separado de la Patagonia y los Andes por el Estrecho de Magallanes y del continente antártico por el Pasaje de Drake. Chile y Argentina se reparten su soberanía.

A nivel turístico, Isla Grande también es la que se lleva la palma, siendo la que mejor está preparada para absorberlo. Sin ir más lejos su capital, Ushuaia, es el punto de partida de los cruceros y expediciones tanto por las Islas Malvinas y Georgias del Sur como por el litoral antártico. No obstante, también es punto de partida para recorrer el territorio que hoy nos ocupa, uno de los más fascinantes del planeta.

Y es que, al contrario de lo que cabía esperar, en Tierra del Fuego la vegetación se vuelve más abundante a medida que nos dirigimos al sur. De este modo, en las llanuras septentrionales abundan las estepas de pequeñas hierbas, pero sin árboles ni arbustos, y las superficies rocosas. A medida que descendemos territorio, y sobre todo alrededor de la sierra andina, empiezan a aparecer los bosques, en un territorio que habitan animales como el zorro o el castor.

Hablando de fauna, esta variedad de ecosistemas también se traduce en variedad de habitantes, con lo que Tierra del Fuego es a la vez el hogar de animales típicos de los bosques del norte y de aves y mamíferos propios de tierras antárticas. Pingüínos, focas y leones marinos, pero también armadillos, águilas, halcones, patos, conejos e incluso delfines. Un lugar perfecto para contemplar una magnífica variedad de especies .

Claro está que no hay que dejarse engañar por ello. Las temperaturas en Tierra del Fuego son muy rigurosas, mención aparte de los fuertes vientos. La temperatura media anual ronda los 5 grados, y el mejor momento del año para visitar el lugar es durante el verano. Eso es, en este caso, en los meses de diciembre, enero y febrero, cuando la temperatura media oscila los 10º. También es la época en la que los días son más largos, pues rondan las 17 horas de sol. El invierno sucede lo opuesto en todos los sentidos: días de unas seis horas de sol y temperaturas de unos 0º, aunque la temperatura de sensación puede llegar a ser de -20º.

Informa la web oficial de turismo de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (Argentina) que lo que más atrae a los europeos hacia esta zona tan remota son las enormes superficies inexploradas que ofrece, algo impensable en nuestro continente. También ayuda el exotismo del nombre y el de Ushuaia, la ciudad del mundo más cercana al Polo Sur y, como decíamos, punto de partida para las travesías glaciales. ¿Cuál es tu motivo para ir hasta allí? Encuéntralo y prepárate para la aventura.

Foto: Miradas.com.br en Flickr.com.

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