Temporada alta vs temporada baja

Si has descubierto que tu presupuesto no se adapta a los precios veraniegos, es hora de sacar la balanza y sopesar las ventajas e inconvenientes de viajar en temporada baja.

Playa exótica

El verano se acerca. Revisas las webs de touroperadores, los buscadores de hoteles y los portales de reservas de hoteles. Y si no encuentras ninguna ganga, te frustras. Quién te mandaría a ti esperar tanto, y más en tiempos de crisis. Igual sea mejor esperar a septiembre, o a octubre, cuando los precios bajan y el gentío permanece en casa.

En tus manos está. Desempolva tu balanza, plántala sobre la mesa del comedor y sopesa las ventajas e inconvenientes de la temporada baja.

Ventajas

Mayores descuentos. Los precios de las reservas de vuelo y alojamiento descienden considerablemente.
Menos aglomeraciones. La mayoría de turistas están en su país de origen, trabajando y preparando las próximas vacaciones.
Mayor flexibilidad. Al haber menos gente, puedes reservar con menos antelación, o asegurarte que encontrarás entradas para el espectáculo de turno aunque decidas ir en el último momento.
Mayor interacción con la ciudadanía local. En cualquier gran capital la población huye de los lugares turísticos cuando huele a temporada alta. En la baja les verás en pleno apogeo de su día a día, y podrás participar de las actividades tradicionales pensadas para su disfrute. Las más auténticas.
Tiendas locales abiertas. Algo similar sucede con los establecimientos pensados para la ciudadanía, que echan el cerrojo durante los mismos días que nosotros para disfrutar de sus vacaciones.
Oportunidades únicas. Digan lo que digan, hay lugares del mundo que lucen más encantadores si cabe en temporada invernal. Lagos congelados, ciudades nevadas, auroras boreales, mercados centroeuropeos de Navidad… Ya no hablemos si el destino es tropical. Durante nuestro invierno enclaves como Costa Rica disfrutan de su apogeo verde.

Inconvenientes

Menos opciones de alojamiento, restauración y entretenimiento. A no ser que adoremos la calma, no es el mejor momento para visitar Ibiza o la costa de Benidorm. Aunque si el destino es una gran ciudad, o un enclave exótico, puede que apenas notemos la diferencia.
Menos información turística. Por el mismo motivo, las oficinas turísticas de enclaves costeros o de pueblos pequeños reducen sus horarios o tan siquiera abren sus puertas. Puede que solo se dejen en activo unas pocas oficinas, las más céntricas, para cubrir la baja demanda.
Días más cortos. Puede que no importe si adoramos la iluminación nocturna de una gran urbe, pero no es la mejor época para una larga travesía en plena naturaleza. Aunque un atardecer invernal puede regalarnos, en algunos lugares del mundo, un espectáculo digno de apreciar.
Menos opciones de transporte: Los autobuses y trenes pensados para el movimiento de la población seguirán circulando. Sin embargo, recorridos pensados para el turismo ofrecerán una menor frecuencia o directamente no se facilitarán. Lo podemos notar, por ejemplo, en los desplazamientos en ferry.
Tiempo adverso: No todos los inviernos son tan benévolos como el Mediterráneo. Necesitaremos mucha ropa extra si visitamos un destino del norte, fuerzas para aguantar el frío exterior y quizás incluso calzado adaptado para el hielo y la nieve. También podemos encontrarnos carreteras cortadas, o jugárnosla a la hora de tomar un vuelo por cierres de aeropuertos.

Con los elementos dispuestos en cada lado de la balanza, ahora hay que comprobar hacia dónde se inclina. Sea cual sea el resultado, viajar es una experiencia inolvidable en cualquier época del año.

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