Prater de Viena, diversión bucólica para todas las edades

La Noria de Viena se alza a los pies de un bucólico y centenario parque de atracciones: el Wurstelprater o Prater. Bucólico y centenario, ombina atracciones tradicionales con aquellas más modernas.

Seguro que todos conocéis, o como mínimo os suena, la mítica Noria de Viena. En alemán Wiener Reisenrad, fue construida a finales del siglo XIX y aún hoy es uno de los símbolos de la ciudad. Permite contemplarla a 61 metros de altura, desde dentro de una de sus inmensas góndolas, lo cual llama mucho la atención al turismo.

Norias similares encontramos en grandes capitales europeas como París o Londres, pero ninguna dispone de una ubicación tan encantadora como la austríaca. Se encuentra en el Prater, un inmenso parque que antaño fue un coto de caza imperial, y que el emperador José II puso a disposición de la población a mediados del siglo XVIII. Ya por aquel entonces empezaron a proliferar los establecimientos de restauración y cafés que fueron la semilla del WurstelpraterY e aquí el tema que nos ocupa hoy.

Y es que la Noria de Viena se alza a los pies de un bucólico y centenario parque de atracciones. A su lado se alza uno de sus emblemas, el Calafati, una escultura de un hombre chino de 9 metros de altura. Y a su alrededor múltiples atracciones, a cual más divertida, que hacen las delicias de los visitantes.

El Wurstelsprater (más conocido como Prater, a secas) abre sus puertas de mayo a septiembre, de 09:00h de la mañana a 12:00h de la noche. La entrada al recinto es gratuita, y los clientes pagan solo por las atracciones en las que quieren montar. El precio va desde 1€ hasta los 10€, y ni decir tiene que la mítica noria es uno de los divertimentos más caros. La mayoría de las atracciones están gestionadas por familias autóctonas, tal y como sucedía tradicionalmente en nuestras ferias ambulantes.

Al igual que sucede con el barcelonés Parque de Atracciones del Tibidabo, la gracia del Prater es cómo combina atracciones tradicionales con aquellas más modernas, capaces de dejar sin aliento al más valiente. De este modo, encontramos un magnífico teatro de ilusiones visuales, el Miraculum; un encantador tren embrujado; y alguna montaña rusa centenaria. Pero también el carrusel volador más alto del mundo, de 117 metros de altura, o la Schwarze Mamba, una potente atracción de 40 metros de altura y con la forma de una aterradora serpiente.

Con un exquisito gusto por la tematización, y sin dejar de lado ese estilo austríaco algo recargado, el parque de atracciones del Prater de Viena es una visita imperdible en unas vacaciones en la ciudad. Y lo mejor es que es ideal para familias: apto para todos los gustos y edades. Pero si planeas tu visita para el otoño o el invierno, no te preocupes. Algunas de las atracciones del parque (entre ellas, la Noria), sus restaurantes y sus cafeterías permanencen abiertas durante tdo el año.

Foto: Sarah_Ackerman.

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