Montserrat, una singular isla volcánica en el Caribe

La isla de Monserrat destaca por tener uno de los volcanes activos, el Soufriere Hills, que sigue lanzando cenizas y lava periódicamente. En el año 1997 tubo la peor de sus erupciones enterrando a la capital de la isla, Plymouth, y obligando a la mayoría de la población isleña a abandonar la isla. Su población, quedó muy reducida. Actualmente, la principal actividad de la isla es el turismo y el volcán es el principal atractivo.

La isla de Monserrat, que actualmente depende del Reino Unido, tomó este nombre en el año 1493, cuando Cristóbal Colón la bautizó. Se sitúa al norte de la isla de Guadalupe, se trata de otra de las islas de Barlovento. Esta isla caribeña conocida antaño como «la isla esmeralda» tiene uno de esos volcanes activos que mantienen siempre alerta a los científicos que desde el observatorio lo estudian y lo vigilan. Viajar a esta isla es sentir las entrañas del volcán tanto por los posibles rugidos, salida de cenizas, de lava o movimientos de la tierra, como por la huella que ha ido dejando el volcán en toda la isla a lo largo de su historia. Sobretodo en la parte sur, donde solo es posible acceder a través de las agencias, hoteles o salidas organizadas bajo vigilancia.

Plymouth, la capital de la isla, enterrada bajo las cenizas del volcán en el año 1997.

El volcán Soufriere Hills entró en erupción en el año 1995, un 18 de julio y no ha dejado de estarlo desde entonces arrojando lava y ceniza de vez en cuando. Aunque fue en el año 1997 cuando la mayoría de la población de la isla se vio obligada a abandonarla y su capital, Plymouth, quedó enterrada bajo las cenizas del volcán. Acceder a esta ciudad fantasma es posible, pero siempre bajo la atenta mirada de las autoridades o de los guías de viaje autorizados a visitar las ruinas de una ciudad que antaño  fue el motor de la isla. Esta vigilancia es importante, porque por ejemplo, en el año 2010, el volcán registró una enorme nube de ceniza volcánica que dio problemas para que los aviones pudieran acceder al caribe oriental, provocando bastante caos y desconcierto durante unos días.

No obstante, toda la parte norte, aunque la población de la isla se haya reducido considerablemente, sigue activa y se dedica sobretodo al turismo que llega a la isla para ver el atractivo del volcán, sus playas de arena negra, sus selvas tropicales y el pasado colonial que queda en el resto de ciudades del norte de la isla que se pueden visitar sin problema. Además del inevitable atractivo del volcán, muchos turistas piden ver la zona del «delta de las cenizas» que tiene enterrada a la ciudad de Plymouth por las cenizas del volcán.

Pero cabe recordar que, como isla del Caribe que es, tiene otras actividades, además de observar y sentir el volcán. Por un lado, las actividades propias náuticas o las de ver el fondo marino que ofrece un especial atractivo por la cantidad de peces de colores y corales que se pueden ver haciendo buceo, snorkel o submarinismo. Por otro lado, la isla ofrece un amplio abanico de actividades relacionadas con la montaña (senderismo), como por ejemplo rutas para ver las selvas tropicales, la fauna y la flora de la isla, sus antiguas plantaciones o los espectaculares acantilados y paisajes que ofrece, ya que es una isla volcánica con mucha montaña.

Foto | MikeSchinkel en Flickr

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