Miravet, un pueblo con encanto a orillas del Ebro

Nada que envidiar a los pueblos franceses e italianos que se extienden a la orilla de ríos. Miravet es un pueblo bañado por el Ebro y que ofrece un sinfín de oportunidades. La primera, su belleza.

Muchas veces hablamos de la belleza de esos pueblos franceses o italianos que se alzan pintorescos a orillas de un río, dibujando una estampa de casas coloridas presididas por una iglesia o castillo en la colina. No hace falta viajar tanto para encontrar un paisaje similar. Basta con detenerse en Miravet, un pueblo de la provincia de Tarragona y a orillas del Ebro. Y un lugar que nada tiene que envidiar a tales estampas bucólicas.

El casco histórico del pueblo es su mayor encanto. Se denomina Cap de la Vila, y se extiende a orillas del río y escalando por los acantilados cercanos. Callejuelas estrechas y casitas tradicionales nos esperan en el recorrido, y también grandes alicientes a tocar del agua. Por ejemplo, el astillero medieval o un antiguo molino que emerge del Ebro.

La ruta también es un camino por la historia de Miravet, un pueblo que debe mucho a su pasado árabe. A medida que nos acercamos a la iglesia, situada en uno de los puntos más altos de la localidad, pasamos por un gran arco donde se reunía la comunidad musulmana de Miravet. El lugar ocupado por la iglesia era antiguamente una mezquita que conserva su mirador, con espléndidas vistas del paisaje. Y más arriba, ya en el castillo, podemos contemplar aún reminiscencias de esa época. Sin embargo, destaca su arquitectura románico- gótica y las reformas llevadas a cabo por los templarios en el siglo XII.

No todo ha sido bonanza en Miravet. Algunas placas nos recuerdan las subidas más destacadas del Ebro, cuyas aguas han invadido la localidad en varias ocasiones. El lugar también fue trágico escenario de la Batalla del Ebro, la más larga y una de las más sangrientas de la Guerra Civil Española. Aún se pueden contemplar casas caídas o abandonadas tras los sucesos.

En Miravet encontramos varios alojamientos en los que pasar la noche, básicamente hoteles y casas rurales. También deliciosos restaurantes en los que degustar la gastronomía local.

Pero, ¿qué hacer durante el día, además de pasear? Hay dos actividades muy recomendadas. La primera es comprar artesanía, dada la gran tradición ceramista que caracteriza el pueblo. Y la segunda es cruzar el Ebro a bordo del Pas de la Barca, la única opción para llegar a la otra orilla y el único transbordador que funciona sin motor desde hace siglos. Se mueve aprovechando las corrientes y gracias a la maestría de los barqueros. Formado por una plataforma que conecta dos llaguts (barcas típicas del Ebro), tiene capacidad para hasta tres coches.

Ni decir tiene que, por su riqueza natural y paisajística, la zona es ideal para disfrutar de la flora y de la fauna autóctona. También para la práctica de actividades acuáticas. El piragüismo es la más popular.

Así que si buscas un lugar pintoresco, lleno de oportunidades y cercano, Miravet es una opción perfecta para una escapada.

Foto: Angela Llop.

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