Masajes en Bangkok, una pausa imprescindible en el viaje

¿El Tour por Asia te ha saturado de vértigo? Si ello te llegase a pasar, no te preocupes aquí te mostraremos una buena forma de evitar toda esa tensión en una zona en el mundo en donde todo se desarrolla y se mueve a una velocidad abrumadora.

Asia, sobre todo su lado más oriental, está acostumbrada a estos avatares; a lidiar con su naturaleza impredecible, a sus proyectos de largo aliento, a los paisajes cambiantes en cada kilómetro cuadrado de extensión. Es por eso que sus habitantes idearon estrategias para que exista una armonía entre las fuerzas externas e internas que se presentan en nosotros. Tai Chi, Kung Fu, Yoga, etc. Pero, existe dentro de éstas una que requiere la interacción de dos personas. En ella habrá alguien que impregnará al otro su fuerza o localizará aquella presente en el segundo para distribuirla de manera más equitativa: Dicha estrategia recibe el nombre de masaje tailandés, que es un mecanismo terapéutico en el que el cuerpo trabaja completamente.

(Masaje posición inicial. Foto: Flickr)

El Masaje Tailandés es una variante de la medicina ayurvédica hindú y consiste en una o varias sesiones en la que el terapeuta aplica una serie de presiones, compresiones circulatorias, movilizaciones articulares, estiramientos, y estimulaciones reflejas en distintas zonas del cuerpo. Esto en un sentido en el que el ritmo respiratorio del paciente o receptor armoniza perfectamente con el del terapeuta. Todo el cuerpo recibe el masaje y su finalidad es la de eliminar elementos tóxicos presentes en el cuerpo, liberando la energía que tenemos acumulada en el cuerpo causante de nuestros desequilibrios psíquicos y físicos “qi” y por ende dando al receptor una sensación de paz corporal y espiritual.


Una sesión de masaje tailandés o Tai, digna de tomarse en serio puede durar una hora o dos. Se realiza sin aceites y sin cremas y con una ropa cómoda, preferentemente que no sean de material sintético. Para el masaje el terapeuta usa distintas partes de su cuerpo: manos, codos, rodillas y pies. Al acabar este intervalo de tiempo tanto el dador como el receptor disfrutarán de una atmósfera de total relajación.

El masaje tailandés actúa directamente sobre las vías en las que se desempeña básicamente nuestro cuerpo, logrando con ello su capacidad de auto-recuperación y sanación de sus componentes atrofiados (respiración, circulación, linfa, huesos, músculos, ligamentos) Si se sigue esta terapia con frecuencia logrará una ostensible mejora en todos los sistemas corporales. Logra favorecer el buen funcionamiento de los órganos.

Influye también en el mejoramiento de las funciones cerebrales, combatiendo males como los dolores de cabeza, insomnio por otro lado agiliza los neurotransmisores que contribuyen a la armonía psicomotriz, a la capacidad de concentración, al fortalecimiento de nuestra autoestima y por último a una relación más armoniosa con nuestro entorno, que se hará concreta en la medida en que nuestros sentimientos se afinen y puedan distinguir la conexión cuerpo-mente- espíritu.

(Masaje en la Calle Oga. Foto: Flickr)

La posición inicial del masaje es boca arriba y a partir de ello el masajista aplica presiones suaves y en una intensidad progresiva en ellos. Luego al receptor se le pide tensionar las piernas. Es en ese momento que el masajista aplica presiones más rigurosas generalmente con las partes duras de su cuerpo. Luego el masajista pasa al abdomen y por último a los brazos y manos pero las presiones serán más bien circulares. En el segundo paso el masajista pasa a trabajar la los costados, es decir las líneas energéticas de las piernas y parte de la espalda. Una vez boca abajo se aplica el mismo tipo de masaje pero esta vez ambas completas. Se realizan nuevamente ejercicios de estiramiento, muy similares a los de Yoga.

La tercera parte de este masaje se hace con el receptor sentado y se hacen presiones en la parte superior. También se hacen estiramientos y torsiones, todo esto con el propósito de ir liberando energías congestionadas en el cuerpo. Al final se realizan suaves masajes en el cuello, nuca, cara y cabeza para liberar el estrés acumulado.

(Masaje posición boca abajo. Foto: Flickr)

El masaje tailandés originalmente era practicado en los templos. Allí los tailandeses recibían tratamientos de Medicina Tradicional. Aún hoy el lugar con más conocimiento en el arte de los masajes es el templo (Wat) Po, en Bangkok, allí se encuentran los textos más antiguos sobre el Masaje Tradicional Tailandés. Al norte de Tailandia se halla (The Old Medicine Hospital) Fundación del doctor Shivagakomarpag, a quien se atribuye la creación de esta terapia en el siglo II a.C. actualmente en Bangkok se pueden encontrar muchas escuelas y casas en donde se proporcionan masajes principalmente a turistas en muchos hoteles en Bangkok.

(Templo de Wat Po. Foto: Flickr)

Hasta aquí hemos hablado del Masaje Tradicional Tailandés. Pero cabe mencionar que en Bangkok y en toda Tailandia existen otros tipos de masajes que van desde los que utilizan aceites hasta los que tienen más de eróticos, que obviamente no tienen nada de terapéuticos, sin embargo son objeto de atracción para nacionales y extranjeros en este país.

Bangkok es una ciudad en la que puedes hacer una parada. No en el sentido literal de la palabra. Sino que en el medio del murmullo de la urbe podrás tener derecho a un paréntesis. No te apartarás, después de todo, de tu deseo de descubrir las entrañas de esta ciudad. Mejor aun. Hallarás una comunión con una de sus manifestaciones milenarias y de paso al terminar dicha parada estarás más repuesto para continuar tu proyecto descubridor. El Masaje Tailandés, es una buena apuesta para quedarse en Bangkok un tiempo más.

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