Mainau, la isla de las flores del Lago Constanza

En pleno Lago Constanza, y frente a la ciudad con el mismo nombre, encontramos la isla de Mainau. Un paraíso de flores y especies vegetales que hace las delicias de grandes y pequeños.

Isla de Mainau

Compartido por tres países (Alemania, Austria y Suiza), el Lago Constanza es una de las atracciones naturales más bellas del centro de Europa. El río Rin llega a su encuentro por su parte sur y sale rumbo al Mar del Norte tras atravesar la ciudad alemana de Constanza. Precisamente desde este municipio, en territorio alemán y el más importante del lago, parte el puente que conecta con la Isla de Mainau. Uno de los alicientes más importantes de la zona.

La isla de Mainau cuenta con la peculiaridad de un clima excepcional, todo gracias a la protección de los Alpes y a su situación en el soleado sur de Alemania. Cuenta con unas 45 hectáreas que hoy ejercen de inmenso jardín botánico, con una gran variedad de flores y plantas que alcanzan su mayor apogeo en primavera.

Llegar a Mainau es muy fácil. Basta con tomar un bus urbano desde la ciudad de Constanza. Sin embargo, una vez allí hay que pagar entrada. Los precios son realmente baratos en invierno (8€ para adultos y 4€ para niños), pero sufren un notable incremento entre el 15 de marzo y el 20 de octubre. Alcanzan entonces los 17,50€ para adultos y los 10€ para niños.

En cualquier caso, es una visita que vale mucho la pena. En su interior nos espera una explosión floral, con 20.000 dalias de 240 especies distintas, o 1.200 especies de rosa. Cada época del año muestra el esplendor de una de ellas, por lo que nunca es aburrida una visita a Mainau.

Sin embargo, no es su única atracción. También abunda la diversidad en cuanto a árboles y otras especies vegetales, que combinadas con las flores dibujan caminos, escalinatas y fuentes y se complementan con las esculturas y escasos edificios del conjunto. Básicamente un castillo, un restaurante y una iglesia barroca.

En Mainau nos espera también un invernadero de palmeras con 30 especies distintas, con cítricos de climas cálidos, con unas 3.000 orquídeas y con una gran variedad de aves. Pavos reales, papagayos y tantos otros. También una Casa de las Mariposas donde este simpático animal, símbolo indiscutible de la primavera, es dueño y señor del espacio.

Los más pequeños lo pasarán en grande en la isla. Existe una zona de juego con toboganes, columpios, zona de aguas y cajas de arena. Y a su alrededor se extienden varias esculturas florales, que toman forma de patos, gnomos o flores gigantes. Una de las atracciones favoritas del parque para grandes y pequeños.

Ya que una visita al Lago Constanza nunca falta en un viaje por el sur de Alemania, o el norte de Austria y Suiza, no olvides incluir la isla de Mainau en tu recorrido.

Foto: shaferlens.

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