Lisboa, la belleza de la ambivalencia

En esta entrada viajamos a conocer Lisboa, la capital de Portugal. Se trata de una ciudad de ambivalencias en donde quedamos maravillados con su arte tradicional hecha en azulejos. El recorrido empieza en el centro antiguo

Lisboa es una ciudad de encantos y de contrastes. Ni metrópoli ni ciudad pequeña, clásica y moderna, esta ciudad es la capital de Portugal, a orillas del río Tejo. Aquí hallamos excelentes lugares de compras, buena vida nocturna y apetitosos lugares para comer y beber. El centro de Lisboa alberga la parte antigua de la ciudad.

Vista de Lisboa tomada de Flickr por Jasiot

Podemos ir a la Plaza Rossio y disfrutar de Baixa, el centro plano de la ciudad que data del siglo XVIII. Si giramos la vista veremos el Castillo de San Jorge que está ubicado en lo alto de una colina. Se trata de la edificación más antigua de Lisboa de la cual, lamentablemente, no queda mucho. Sin embargo, el estado ha restaurado lo que ha podido y podemos acceder a terrazas con buenas vistas.

En la dirección opuesta vemos la Iglesia de Carmen, también construida sobre una colina. El camino hacia ella en tranvía nos muestra los diferentes barrios de la Lisboa antigua, la mayoría de ellos poseedores de muy buenas vistas sobre el resto de la ciudad y el río. Desde Rossio también podemos partir hacia el norte hasta llegar a un elegante cúmulo de avenidas que datan del siglo XIX y que aún se hacen llamar Avenidas Novas.

Si continuamos más hacia el norte podemos conocer los dos modernos estadios de la ciudad, el estadio Luz y el estadio Alvalade. Junto al río Tejo hallamos los mejores monumentos, ofertas de hoteles, bares y restaurantes. En Lisboa hay que conocer el Monasterio de Dos Jerónimos que está ubicado en Belén, al oeste del centro.


Torre de Belen tomada de Flickr por ChromaticOrb

Es la edificación más representativa de Lisboa y está hecha en estilo manuelino de comienzos del siglo XVI. Luego hay que ir al Museo de Azulejos. Se trata de un local construido en distintos estilos que cuenta con buenas decoraciones y que alberga una hermosa colección de los típicos azulejos lusos.

En este museo no debemos perdernos el gran azulejo que recrea cómo era la ciudad de Lisboa antes del terremoto de 1755. Luego podemos ir al Parque de las Naciones que es un centro de ocio y cultura que nació a partir de la Expo 98. Finalmente podemos visitar la fundación Gulbenkian, otro complejo para el ocio.

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