La piscina natural de Giola en Tasos, Grecia

Rodeada de rocas y siempre bañada por las olas, esta piscina natural ofrece aguas cristalinas a primera línea de mar. La encontrarás en la isla de Tasos tras una travesía que también te describimos.

Qué mejor alternativa al cloro, a los niños con flotador y a las hamacas que una piscina natural. Un lugar que ofrece las comodidades de una piscina (no hay arena, se puede saltar…), pero formada por obra y arte de la naturaleza. Los lagos y canteras inundadas son una opción frecuente, pero hoy nos detenemos en una de agua salada y a primerísima línea de mar. Un lugar que, además de chapuzones, ofrece unas vistas inmejorables.

Para visitarla tenemos que dirigirnos a la isla de Tasos, en Grecia. Un enclave casi circular de unos 400 km2, cuna de playas de arena fina, aguas transparentes y maravillosos paisajes. Un lugar de fácil acceso gracias a los ferris que parten del puerto de Kabala, en territorio peninsular y a solo 4 km de la isla.

Una vez allí, la travesía es larga y compleja, pero la recompensa vale la pena. Nos encontraremos con una piscina natural rodeada de rocas, a tocar de las aguas del mar Egeo. Las subidas de marea son las que, con su oleaje, la mantienen siempre llena de agua limpia y pura. Un sueño hecho realidad, y un balcón espléndido.

Eso sí, y como hemos avanzado, solo quienes realmente lo desean pueden llegar hasta Giola. En la web Greeka nos describen los pasos, y nosotros los reproducimos a continuación. Toman de partida la pequeña localidad de Potos, al suroeste de la isla.

  • Desde Potos, hay que tomar la carretera en dirección sur durante 8 km. Dejaremos a nuestras espaldas el Hotel AERIA antes de reducir la velocidad.
  • A 100 metros a mano derecha encontraremos un camino de arena rojiza. Hay que tomar esta ruta, aunque parezca poco recomendable para nuestro coche de alquiler.
  • A 300 metros hay una pequeña y bonita playa. Podemos parar a hacer algunas fotos, pero la travesía continua.
  • Antes de la playa, hay que girar a la izquierda para incorporarse en otro camino de tierra.
  • Si vemos una residencia privada a unos 200 metros es que vamos bien. Sigamos adelante.
  • A 400 metros veremos una pequeña casa de campo. Toca aparcar el coche.
  • Hay que girar a la derecha y bajar a la playa, siguiendo el camino de piedra. Según parece, un cartel azul marca el camino.
  • En poco tiempo alcanzaremos la meta. Una maravillosa piscina natural entre rocas. Giola.

Esperamos haberte ayudado y que disfrutes de tu visita. ¡Buen viaje!

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