La Capilla Sixtina de los Andes

En un remoto paraje boliviano se esconde la Capilla Sixtina de los Andes, cuyos frescos dejan sin aliento al visitante y son testigos de varias bodas y bautizos cada fin de semana.

En un remoto paraje de Bolivia se esconde la denominada ‘Capilla Sixtina de los Andes‘, una iglesia católica con más de cuatro siglos de historia. Está decorada en su totalidad con frescos que representan motivos bíblicos, entre los que destacan el Jardín del Edén, la Última Cena y el Juicio Final. Y aunque la distancia artística entre esta obra y la de Miguel Ángel es evidente, este rincón se ha convertido en un preciado enclave para los bolivianos.

El origen de esta capilla se remonta a la época colonial. Más concretamente, al año 1608. Fue entonces cuando los fieles la erigieron para evangelizar a la población indígena. Siglos más tarde sus enseñanzas siguen intactas en las paredes, sobre todo gracias al aislamiento de este lugar. Según su párraco actual, el joven padre Gabriel Antequera, el frío y la poca luz han sido los mejores aliados para su preservación. Sin embargo, la lluvia causó algunos daños en la cúpula, que fueron restaurados gracias a la ayuda de la Embajada de Alemania.

«Esta capilla es la mejor. Gracias a su riqueza histórica, casarse aquí es mejor que hacerlo en una catedral«, explica Janet Choque, quien recientemente ha contraído matrimonio en este lugar. Y es que tanto es el atractivo de esta capilla, con capacidad para 200 fieles, que en un fin de semana normal puede acoger varias bodas y bautizos. Sin embargo, no son de residentes locales, sino de personas que hacen centenares de kilómetros para llegar.

Situada en la localidad de Curahuara de Carangas, en el distrito de Oruro, la iglesia se encuentra unos 260 km al sur de La Paz. También se encuentra a unos 220 km de Oruro, capital del distrito y única ciudad cercana con aeropuerto. Por tanto, el único modo de llegar es tras una larga travesía en coche, en dirección a la frontera con Chile y al Parque Nacional de Sajama. Una vez allí, se recomienda hacer noche en la zona dada la ausencia de transporte.

El camino es largo y el enclave remoto, pero esta pequeña iglesia se considera una de las joyas del corazón de Bolivia. Uno de esos lugares reservados en exclusiva a los más aventureros, aquellos que viajan con la intención de conocer la auténtica alma de un país.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...