El infierno ciclista está en Colombia

En Colombia está el puerto ciclista más duro del mundo, el Páramo de Letras. La carretera que lo atraviesa viene desde Bogotá, y la une con Manizales, la capital de Caldas. El puerto comienza en Mariquita, conocida por sus aguas termales.

Muchos aficionados al ciclismo pasan sus vacaciones siguiendo carreras como el Tour de Francia, y subiendo puertos que se han convertido en mitos dentro del mundo de los pedales. Cuando asoma el buen tiempo, no es nada raro ver ciclistas por las carreteras de las montañas de Italia, Francia o España que intentan emular a sus ídolos. Así, cotas como el Tourmalet francés, el Anglirú español o el Mortirolo italiano se han convertido en lugares de peregrinación por su excesiva dureza, aunque los amantes de las carreteras cuesta arriba tienen su paraíso -o infierno- en Colombia.

El Páramo de Letras es considerado el puerto de montaña más duro del mundo, no por sus desniveles excesivos sino por sus 80 kilómetros de recorrido, a los que hay que sumar condicionantes como los cambios de temperatura, ya que el asfixiante calor de los kilómetros iniciales no tiene nada que ver con las duras condiciones meteorológicas a los 3.700 metros en que se corona este puerto en plenos Andes o el peso de los kilómetros sobre nuestras piernas. Tiene un desnivel acumulado de 3.692 metros y la pendiente media del 3’75% es totalmente engañosa.

La carretera que pasa por el Páramo de Letras es la que une Bogotá con el departamento de Caldas. La ascensión al puerto arranca en la localidad de Mariquita, a unos 200 kilómetros de la capital. Tras un primer kilómetro duro, la pendiente es más tendida y va acompañada de sube y bajas, lo que permite recuperar un poco. A la vez que ganamos altitud, el calor se hace menos agobiante y desciende la humedad, lo que se agradece. A los 33 kilómetros pasamos por Fresno, y justo en el ecuador de la ascensión esta la parte más dura, a la salida de Padua con unas rampas que llegan al 11%.

Ya estamos a más de 2.000 metros, por lo que empiezan a notarse los efectos del clima. A partir de aquí hay diferentes paradores turísticos a los márgenes de la carretera, una buena opción para reponer fuerzas de cara una parte final de la ascensión que por encima de los 3.000 metros se hace mucho más dura. En la cima, es obligado hacerse la foto con el cartel que indica el ‘Alto de Letras’ y disfrutar del paisaje, presidido por el volcán Nevado del Ruiz. Si continuamos por la carretera, llegaremos a la localidad de Manizales, sino podemos emprender el camino de vuelta.

En Mariquita podemos disfrutar de las Cataratas del Río Medina y su balneario natural, el principal foco turístico de la zona, cuyas aguas seguro que nos ayudan a recuperarnos del tremendo esfuerzo. También la Laguna del Silencio se presenta como un espacio natural digno de ser visitado. La Iglesia de San Sebastián o la colonial Casa de los Jesuitas también son interesantes.

Al otro lado de Letras, Manizales nos presenta como principal atractivo turístico el Parque Nacional de los Nevados, con el Nevado del Ruiz como atracción estelar. Las aguas termales que hay en la ciudad también nos ayudarán a relajarnos, y si queremos disfrutar de las vistas de la ciudad podemos subir a la Torre del Cielo, en el Cable Aéreo o al Corredor Polaco de la catedral. La Torre del Cable es el símbolo de esta ciudad andina.

Más información en Altimetrías de Colombia.

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