El capricho de Luis II de Baviera

Neuschwanstein

Quería lo más bello de toda Alemania y lo consiguió. Desde las ventanas se pueden otear en primera línea los altibajos de los Alpes. Desde la habitación del rey se puede contemplar la caída majestuosa de una cascada con el sonido de sus aguas persiguiéndole detrás. Se alza incrustado en mitad de un paraíso vegetal y a sus alrededores se extiende una infinita alfombra verde de jardines y abetos. Es un Castillo. El Castillo de Neuschwanstein. En una época no tan remota (1869) en la que los conflictos bélicos habían desaparecido, era el momento de dar rienda suelta a la imaginación y dejar de construir hoscas fortalezas. Ya no hacía falta defenderse del ataque de los rebeldes, ahora reinaba la paz, ahora podían darse el lujo de construir una fortificación destinada a la belleza en lugar de a la defensa. Luis II de Baviera dio la orden. Quería el castillo más bello del reino para alejarse de la vida pública. Su deseo se hizo realidad.

«Tengo la intención de hacer reconstruir la vieja ruina del castillo de Hohenschwangau en el desfiladero del Pöllat al estilo auténtico de los antiguos castillos alemanes; el lugar es uno de los más bellos que se puedan encontrar, inaccesible y sagrado, un templo digno para el divino amigo, por el que florece la única gloria y la verdadera bendición del mundo. En cada detalle será este castillo más bello y acogedor que el castillo de abajo, el de Hohenschwangau, que cada año se profana con la prosa de mi madre; se vengarán los profanados dioses y arriba estarán con nosotros en alturas escarpadas, envueltos en el éter».

Esas fueron las palabras escritas por el monarca en 1868 a su idolatrado Richard Wagner. El castillo nació poco después y el rey vivió alegremente en él. Siete semanas después de su muerte en 1886, el castillo se abrió al público. Lo que en su día fuera el refugio de Luis II se ha convertido hoy en el lugar más turístico de Alemania y uno de los castillos más visitados de Europa entera. Aproximadamente 1,3 millones de personas lo visitan anualmente. Durante el verano, más de 6.000 visitantes se amontonan para ver las cientas de habitaciones que antaño estuvieron destinadas a un único residente y soberano.

Situado en Baviera cerca de Füssen, es uno de los castillos neogóticos más conocidos. En el interior encontramos referencias a leyendas y personajes medievales tales como Tristán e Isolda o Fernando el Católico, además de inventos históricos como el primer teléfono móvil de la historia o una cocina que aprovechaba el calor según las instrucciones de Leonardo da Vinci.

La idílica situación de Neuschwanstein es única. Sin embargo, constantemente se vigilan los movimientos en la zona de los cimientos y de las escarpadas laderas. Además, el duro clima ataca las fachadas de piedra caliza, lo que exige continuas medidas de rehabilitación. Pero el Castillo sobrevive. Tiene más de un siglo a sus espaldas y sigue conservando su misma belleza. Las entradas para acceder se adquieren únicamente en la taquilla de venta de entradas de Hohenschwangau, situada a los pies del castillo. ¿A qué esperas? Este castillo no tiene desperdicio. Es sencillamente una fantasía romántica compuesta armonizadamente por torres y muros rodeados de montañas y lagos. Es un homenaje a la imaginación. Es el capricho de un rey.

Fuente: 101viajes

Foto:  2pac

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