Dubrovnik, la perla del Adriático

panoramica de la ciudad

La pequeña ciudad croata de Dubrovnik se encuentra frente al mar Adriático, a los pies de una montaña, recordando a las ciudades griegas, pero con estilo esloveno, reflejando sus desgastadas murallas en las cristalinas aguas del mar. Este lugar ha sufrido numerosas invasiones, pero a pesar de ello a conseguido seguir en pie hasta los días de hoy.

Su historia se remonta hacia el siglo VII, momento en que los pueblos de la región eran constantemente invadidos y saqueados por los eslavos, decidiendo trasladarse a un pequeño pueblo costero, y fortificando la zona para evitar las invasiones. Este pueblo con el tiempo fue creciendo cada vez más, dado que su situación geográfica era estratégica para el comercio de la pesca. Este hecho interesó mucho a los árabes, atacándolo un siglo después. Para este entonces, este pequeño pueblo había tomado el nombre de Ragusa y siguió sufriendo numerosas invasiones a lo largo de su historia.

Hacia el año 1358 Ragusa había cambiado al nombre de Dubrovnik (término de origen croata que significa bosque de robles), pero este nombre recién fue oficializado en el año 1909.  Mientras tanto, durante ese período, la ciudad se vio expuesta a diversas luchas, invasiones y pactos tanto con oriente como también de occidente.

panoramica del puerto

Poco antes de la famosa batalla de Kosovo (1389), Dubrovnik firmó un pacto de protección con el sultán del Imperio Otomano, en el cual éste le ofrecía a la ciudad la protección plena, a cambio de un tributo anual por parte de esta. El pacto no solo le garantizó la tranquilidad, sino que también le aseguró el respaldo de comercialización con países de Asia y África. Gracias a estos hechos, la ciudad logró mantener su independencia por mucho tiempo.

Consagrada patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1979, la antigua ciudad actualmente se encuentra completamente amurallada, tal como fue en tiempos de antaño, dando un paso directo hacia el pasado. Sus construcciones pintorescas nos invitan a recorrer las angostas calles irregulares que atraviesan la ciudad de tejados rojos.

Las calles son peatonales, lo que significa que puede realizar un paseo mas agradable, lejos de los ruidos de los autos y el bullicio de las grandes ciudades. En Dubrovnik podrá descubrir iglesias, torres, monasterios, plazas, teatros y palacios de diversos estilos que se entremezclan con el romanticismo de la ciudad, conformando un verdadero oasis dentro de la maltratada Croacia.

edificio de dubrovnik

Si bien el paisaje que ofrece la ciudad es un verdadero museo en sí, también se pueden visitar algunas construcciones representativas, entre las cuales se destacan la Iglesia de los Domínicos (producto de varios estilos arquitectónicos), el Fuerte de San Juan (un histórico fuerte que actualmente alberga en su interior un acuario y el museo marítimo), el Convento de Santa Clara (construido a fines del siglo XIII) y la Fuente de Onofio.

Sin duda alguna, Dubrovnik se consagra como una de las ciudades amuralladas más bellas y mejor cuidadas de todo Europa, ofreciendo la posibilidad de ser recorrida en un día, o disfrutarla a pleno con más tiempo, dependiendo del gusto y la disponibilidad del visitante.

Imagenes | jandiano, jandiano, Rambling Traveler

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...