Descubre las maravillas de Oporto, la belleza marinera de Portugal

Ribera de Oporto.

Oporto es una de las ciudades con más personalidad de todo Portugal. A pesar de que se encuentra a la sombra de Lisboa, esta ciudad es la segunda urbe más grande del país vecino. Recorriendo sus calles, podemos encontrar gran cantidad de construcciones de granito, y además, caminar por sus empinadas cuestas barrocas resulta de lo más imponente de esta bella ciudad, lo que permite también tener magníficas vistas gracias a los miradores. Un paseo agotador que vale la pena.

El río Duero es el afluente que recorre toda la ciudad. Este río sirvió de puerto y de ahí proviene el nombre de la ciudad, ya que los habitantes llaman a la exquisita ciudad, Porto. A principios del siglo XX, se tuvo que construir el puente de Luis I, una genial y colosal obra que se ha convertido en todo un símbolo para esta ciudad. El casco histórico, por otro lado, fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

La ciudad de Oporto fue Capital Europea en el año 2001, y un símbolo de la ciudad son los tranvías. Para favorecer el turismo y la cultura  de todas las personas que llegaron a esta ciudad, se tuvieron que recuperar varias líneas perdidas en otro tiempo. Esto mejoró mucho la concepción que se tenía de Oporto, gracias también a la ayuda de los precios sumamente asequibles. La Gran Avenida de los Aliados es uno de los centros neurálgicos de toda la ciudad, ya que recorriendo las calles que se cruzan en esta avenida, uno se puede encontrar una gran variedad de negocios de todas las clases.

Uno de los lugares más famosos en todo el mundo, y sobre todo, en todo Portugal, es la librería Lello & Irmao. Su interior, completamente recubierto de maderas nobles, forman una de las construcciones arquitectónicas más bellas y magníficas del mundo. Su escalera, por situarnos, podría estar en cualquier castillo digno de admiración, de todo el mundo. Por otro lado, en Oporto existe una cultura del café, por la que los habitantes tienen una gran devoción. Para saborear el dulce aroma de este néctar, se recomienda el Majestic, lugar considerado el más bonito de la ciudad. Inaugurado en 1921, en este establecimiento se sigue conservando la cultura de la Belle Pop.

Sin embargo, y tras ser una ciudad basada en la antiguedad y en la memoria histórica, Oporto no está para nada, anclada en el pasado. Salpicada por unos edificios futuristas, que han sabido encajar a la perfección en un espacio centenario, podemos encontrar el museo más visitado de Portugal. Su autor, Álvaro Siza, es el gran maestro de la arquitectura contemporánea portuguesa, y su creación fue el Centro de Arte Moderno Fundación Serralves. En su interior, se experimenta en todos los límites de la pintura, ya que se pueden contemplar obras que van desde 1960 hasta la actualidad, teniendo cabida los cuadros de los autores más conservadores, hasta los jóvenes de hoy en día más transgresores.

En cuanto a la gastronomía portuguesa, cabe destacar su obra maestra: Los callos, de creación propia de un contexto histórico. Se dice que durante la preparación de la conquista de Ceuta en 1415, los habitantes de Oporto cedieron toda la carne de la región a los militares, quedándose ellos tan solo con las tripas. Es por ello que a los habitantes de esta ciudad se les llama Tripeiros. Este plato típico es básico en los mejores restaurantes de la ciudad, y es conocido como Tripas a modo de Oporto. Sin embargo, para los más escrupulosos respecto al nombre poco tentador que ofrece, también se encuentra otra receta de la cocina lusa  más moderna, llamado la Francesinha. Éste consiste en una rebanada de pan blanco, rellena de mortadela, cerdo, ternera, de salchicha fresca y de chorizo, recubierta de lonchas de queso que se gratinan, para incluir posteriormente el ingrediente estrella, un toque de picante. Un plato obligado antes de empezar una buena juerga.

Foto: Alquiler de Coches

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