Descubre el Templo del Cielo, en Pekín

Templo del Cielo, Pekín.

En China todo lo que se encuentra resulta ser cuanto menos, sorprendente. Uno de los lugares más espectaculares situado en la capital asiática de Pekín, se trata del Templo del Cielo, lugar en el que los emperadores de las dinastías Ming y Qing acudían para realizar sus rituales y sacrificios al sagrados dios Cielo, además de rezar oraciones para la abundancia de sus cosechas y la fertilidad de sus esposas. Un lugar mágico, místico y en ocasiones, trágico. Todo un contenedor de historia de China que se convierte en uno de los atractivos más espectaculares de Asia.

Construido este Templo en el año 1420, ocupa una superficie total de 273 hectáreas, llegando a ser el triple de grande que el Palacio Imperial que también se encuentra en la capital china. Además, dispone de una protección basada en una muralla que rodea todas las inmediaciones tanto por dentro como por fuera. Estos elementos representan el cielo y la tierra, porque en Pekín la tradición, la cultura y lo oriental está muy marcado en todos sus monumentos.

Pero sin duda, lo mejor del Templo del Cielo se encuentra en su interior. Una primera entrada lleva directamente hacia el sur, lugar en el que se encuentra el Altar de la Terraza Circular. Posteriormente, al norte, se puede encontrar el Templo de las Rogativas por Buenas Cosechas. Para poder ir de un lado al otro simplemente se debe cruzar el llamado Puente de Escalinata Roja, un complejo y perfecto camino ancho formado por piedras colocadas al más mínimo detalle.

En el Altar de la Terraza Circular se destaca su uso por el emperador para realizar, durante el solsticio de invierno, las oraciones y los rezos marcados por las costumbres más antiguas para pedir a los dioses que llegara  la lluvia durante el verano. Formada por una redondeada estructura, el eco percibido desde allí dentro es tremendamente impactante.

Por su lado, el Templo de las Rogativas por Buenas Cosechas tiene su origen entre los años 1420 y 1545, siendo en estos periodos objeto de modificación, de transformación, de cambios en las cerámicas, de las estructura y sobre todo, de la incorporación de una bola dorada en lo alto de la cúpula. Reconstruido finalmente en 1890 tuvo que ser de nuevo reparado en el año 1971. Un lugar muy visitado, muy desgastado. Un lugar que servía a los emperadores como santuario para orar para recibir buenas cosechas, como bien indica su nombre.

Este templo mide 38 metros de alto, incluyendo los seis metros que forman la terraza de piedra y su amplio diámetro de 30 metros, nada menos. Un lugar totalmente fascinante, cuya visita debe ser obligatoria tanto para aquellos amantes de la cultura oriental más clásica, como para todos los turistas que llegan a la ciudad de Pekín en busca de nuevas formas de ampliar los horizontes culturales.

Foto: a_verdoy

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