Cinco curiosas criaturas que encontrarás en Alaska

Además de osos, águilas y ballenas, en Alaska podemos encontrar otras criaturas muy curiosas. Desde babosas peculiares hasta plantas carnívoras, pasando por simpáticas nutrias que dedican su tiempo a cuidar su pelo, a comer y a nadar.

Hay gente que viaja a Estados Unidos en busca de naturaleza. Y para ella, Alaska es una parada obligada. Esta tierra de voluptuosos bosques es el hogar de osos y águilas, y en sus costas se pueden contemplar las ballenas en algunas épocas del año. Sin duda, estas son las criaturas protagonistas de las leyendas de la zona, aquellas que han motivado los viajes de los más aventureros desde tiempos lejanos. Pero una vez en el terreno, puede que sean otras las que nos cautiven. Mucho más pequeñas, y mucho más increíbles. E aquí algunos ejemplos.

  • Babosa banana: El universo de las babosas no goza de mucha popularidad ya que, seamos realistas, la baba que producen genera cierto rechazo entre los humanos. Sin embargo, esta especie merece entrar en la categoría de excepción por sus características únicas. Por su color amarillo intenso (aunque los ejemplares de Alaska son, en su mayoría, verdes con topos negros), o por tener su pulmón al descubierto, en un pequeño agujero de la parte posterior de su cabeza. Sin embargo, lo que más llama la atención de ella es su ritual de apareamiento.

  • Gusanos de hielo: Son parientes cercanos de las lombrices, pero poco guardan en común en cuanto al lugar de residencia. Mientras que cualquier criatura fallece al quedar atrapada en el hielo, para este animalito invertebrado es su hábitat natural. Tanto que reside en él toda su vida, y que podría fallecer ante cualquier resquicio de calor. No, no nos referimos a soltarlo en el Sáhara. Algunos estudios indican que sus células se licuan al alcanzarse los 4 grados centígrados.
  • Drosera: Que nadie se fíe del aspecto de esta plantita, porque nada tiene de inofensiva. Para los insectos es una trampa cruel. Esta planta carnívora cubre sus tentáculos de rocío matinal para atraer a su presa. Y una vez cae en uno de sus tentáculos, los demás la rodean y la dejan fuera de juego. Lo que viene después es un conjunto de jugarretas químicas que asfixian al animal y lo convierten en jugo, en un proceso que puede durar entre 15 y 30 minutos. En Alaska estas plantas residen en zonas húmedas y con mucha luz. Por ejemplo, el pantano cercano al pueblo pesquero de Petersburg.
  • Nutrias marinas: Estos simpáticos animalitos pueden parecer más comunes. Pero dadas sus características, no lo son. Para empezar, son de los pocos mamíferos que existen sin apenas grasa subcutánea. Eso significa que deben sobrevivir al frío de Alaska con la única protección de su denso pelaje. Y más aún, sobrevivirlo dentro del agua, su hábitat más frecuente. Para ello cuidan sus pelos como oro en paño, y cuentan con una gran densidad de ellos a lo largo de su cuerpo. Además, dedican el 25% y el 40% de su alimentación al hecho de entrar en calor, por lo que son verdaderas zamponas.
  • Nudibranquios: Estas criaturas invertebradas, sin concha que las proteja, habitan en las profundidades de los mares de Alaska. También de otros muchos lugares del mundo, puesto que en el planeta habitan unas 3.000 especies. En cualquier caso, las que aquí nos ocupan utilizan un colorido abanico de colores en sus tentáculos para disuadir a posibles depredadores. También segregan toxinas, a veces robadas de sus propias presas, para protegerse.

Vía: Huffington Post.

Foto: Kiskadee 3.

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