Cinco consejos para tu viaje a Menorca

La ‘isla tranquila’ de las Baleares cuenta con una industria propia, sobre todo alimentaria y del cuero, que le ha permitido no tener que volcarse en el turismo para salir adelante. Es por eso que se ha ganado el mote que la acompaña, y que le permite conservar el encanto isleño mediterráneo en cualquiera de sus rincones y en cualquier época del año.

La ‘isla tranquila‘ de las Baleares cuenta con una industria propia, sobre todo alimentaria y del cuero, que le ha permitido no tener que volcarse en el turismo para salir adelante. Es por eso que se ha ganado el mote que la acompaña, y que le permite conservar el encanto isleño mediterráneo en cualquiera de sus rincones y en cualquier época del año.

Menorca atrae mucho turismo peninsular y europeo, sobre todo procedente de Alemania y las Islas Británicas, que acude a la isla en busca de tranquilidad y calas paradisíacas. Y por supuesto que encuentran lo que anhelan. Para quienes aún no os hayáis dejado encantar por esta isla, a continuación os damos cinco consejos para disfrutarla:

  • Playas y calas, el objetivo primordial del viaje: De sur a norte y de norte a sur, las calas y playas menorquinas son uno de sus mayores alicientes. Todas gozan de aguas cristalinas y un entorno natural inigualable, marcado por las rocas y acantilados que moldean el entorno. En el sur las playas son tranquilas, de arena blanca y fina. Destacan las calas de Macarella, Macarelleta y Turqueta. Aunque más rodeada de urbanismo, cala Galdana también es una buena opción, así como un punto de partida asequible hacia cala Mitjana. Un lugar idóneo para quienes gusten de saltar desde las rocas sin riesgos ni grandes alturas. Las playas del norte, aunque a veces expuestas a la tramontana, también son una excelente opción. Menos masificadas, destacan por sus arcillas naturales, aptas para embadurnarse el cuerpo a modo de mascarilla natural.
  • Puestas de sol, de disfrute obligado: Si en Ibiza la puesta de sol se contempla desde el Café del Mar, en Menorca el lugar escogido es la Cova d’en Xoroi.  A tocar de Cala en Porter y a un cuarto de hora de Mahón, se trata de un bar musical ubicado dentro de una cueva natural y a tocar de un acantilado. Desde sus balcones y terrazas sobre el mar se contemplan las mejores puestas de sol de la isla. Pero si preferimos verlas desde un lugar más tranquilo, podemos acercarnos hasta el faro del Cap de Cavalleria, el punto más el norte de la isla y una encantadora excursión.
  • La comida, un gran aliciente: Sobrasada, queso y ensaimadas no son lo único a destacar de la gastronomía menorquina, aunque es imprescindible degustarlos. En los restaurantes de la isla podremos probar platos deliciosos, con el mar mediterráneo como protagonista. Un buen lugar para hacerlo es el puerto de Ciutadella.
  • Ciutadella y Mahón, ambas imprescindibles: Aunque mucha gente os dirá que Ciutadella es más bonita que Mahón, no hay motivo para dejar ninguna a un lado. De hecho, el puerto natural de Mahón es realmente impresionante, y se encuentra a tocar de destinos tan preciados como el pueblecito de Binibeca.
  • Si buscas fiesta, esta no es tu isla: Como si de un toque de queda se tratara, las calles se desertizan en Menorca a partir de las 11:00h o las 12:00h de la noche. Desconozco si la situación es la misma en julio y agosto, pero desde luego lo es en septiembre. Menorca es una isla tranquila que no se acuesta tarde, así que si quieres fiesta, lo mejor será alquilar una casa rural con los amigos y montarla en casa. O decantarse por otra isla, como Ibiza, estandarte de la fiesta mediterránea.

Fotos: hugos007.

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