China: el país que hace réplicas de las maravillas del mundo

Si en China se plagia todo lo relacionado con la tecnología, tampoco se libran de esta manía asiática los principales monumentos turísticos que tienen su réplica a tamaño real

eiffel china

No sé si como viajero te ha coincidido alguna vez ir a algún parque temático dedicado a reproducir en formato de maqueta las que son las maravillas del mundo, es decir, los monumentos más representativos de cada ciudad y que se convierten en visita obligada para aquel que se decide por ese destino completo. La verdad es que sobre este tipo de parques hay casi siempre dos opiniones muy contrastadas, hay a quien le encantan y hay quien no los soporta, aunque creo que para ello hay que vrlos en directo.

Yo por mi experiencia solo he visitado uno, y la verdad es que fue suficiente. Se trata del Mini Mundus situado en Klagenfurt, Austria. No es que no haya disfrutado la visita, ni tampoco que quizás sea bastante más pequeño que muchos de los que se han construido en otras ciudades, pero la verdad es que me quedo con el turismo de verdad antes que sacarme la foto en una maqueta para hacer creer a alguien que estuve allí cuando no es cierto.

Pero parece que en China se toman esta idea mía de otra manera. Y es que a ellos tampoco les gustan demasiado las miniaturas, pero tienen una teoría un poco extraña acerca de su superpoblado país y la forma de entender a su propia sociedad. Según ellos, si todos los chinos quisieran ir a ver con sus propios ojos las maravillas del mundo, no habría sitio en ellos para que todos los turistas pudiesen disfrutarlos. Entonces ¿cuál es la solución? Pues simple. Para ellos la idea de construir a tamaño real estos monumentos en las distintas partes del país parece no resultarles nada absurda, sino que es una experiencia para sus ciudadanos, que podrán contemplar las casi réplicas a tamaño real sin salir de sus fronteras.

Aunque en realidad todo esto tiene también mucho que ver con el hermetismo económico y político del régimen comunista, la verdad es que  el Disneyland falso chino, la torre Eiffel, los molinos holandeses o las calles que pretenden emular a Berlín son como poco una curiosidad que hace sentir al europeo que visita China un tanto desconcertado cuando se encuentra con ellos en su viaje, y a los chinos que viajan por su propio país en una especie de fantasía que tiene mucho de real por el alto parecido que guardan con el monumento real. Y es que hasta en cuestión de destinos turísticos los chinos son artistas de la copia.

Vía: MDN Photo

Imagen: Chesi – Fotos CC

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