Celebra ‘in situ’ el aniversario de Machu Picchu

Tal y como nos recuerda hoy el diario Público, las ruinas de Machu Picchu cumplen este 2011 el centenario de su redescubrimiento oficial. Y es que, además de que jamás desaparecieron, la zona agrícula del poblado inca (no así la parte urbana) fue poblada y utilizada en diversas etapas a lo largo de su historia. Más adelante también varios exploradores se dejaron caer por allí, pese a hacerlo sin reconocer el gran valor arqueológico del suelo que pisaban. No fue hasta 1911 que una expedición encabezada por un profesor de historia norteamericano tomó conciencia de la magnitud del descubrimiento y lo anunció al mundo. Su nombre era Hiram Bingham y su hazaña sigue hoy viva en el lugar, puesto que el antiguo camino inca -hoy carretera no integrada en la red nacional- que dirige a Machu Picchu lleva su nombre.

Machu Picchu

Pero empecemos desde el principio. ¿Qué es y dónde se encuentra Machu Picchu? Es un poblado inca del siglo XV cuya ubicación ha facilitado un muy buen estado de conservación y se ha convertido también en valor añadido a su belleza. Y es que se encuentra en la vertiente oriental de los Andes Centrales, en Perú, en el promontorio rocoso que une las montañas Machu Picchu y Huayna Picchu.  Ello lo sitúa a unos 450 metros por encima del nivel del valle y a casi 2.500 por encima del nivel del mar. Las dimensiones del poblado son de unos 530 metros de largo por 200 de ancho. Con un total de 172 edificaciones, se divide entre la zona agrícola y la urbana e incluye desde templos hasta fosos o plazas. En definitiva, conserva todos los elementos que dotan a un pueblo de autonomía en plena montaña.

Tren Vistadome a Machu Picchu

El clima en Machu Picchu es cálido y húmedo durante el día y fresco por la noche y las lluvias son muy frecuentes. La mejor época para visitarlo se considera de julio a septiembre, y el punto de partida suele ser la ciudad de Cuzco. De allí se parte en tren hacia Aguas Calientes, localidad que sirve de punto de partida para el ascenso a las ruinas incas. Existen dos trenes para acceder al lugar: el Vistadome, con vistas panorámicas al paisaje; y el BackPacker, pensado para aventureros y algo más económico. Sea como sea, y una vez en Aguas Calientes, solo existen dos alternativas para acceder a Macchu Picchu: a pie o en autobús (unos 25 minutos de trayecto). Hay un solo camino, el de Bingham, y el motivo por el que no se han facilitado más accesos es controlar el flujo turístico.

Llegados a la meta, visitar las ruinas del lugar nos costará unos 80 dólares estadounidenses. Sea como sea, lo más habitual es realizar la ruta con un tour organizado. La opción a escoger depende de nuestras ambiciones turísticas, nuestra condición física y el modo en qué nos guste viajar. Porque elijamos la que elijamos, el lugar nos va a enamorar.

Foto: Machu Picchu Postcard por Ivan Mlinaric y Peru Rail to Machu Picchu por ShashiBellamkonda en Flickr.com.

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