Amanecer en la copa de un árbol de la Selva Amazónica

En un paraje perdido al que solo se accede en barco, en el archipiélago de agua dulce más extenso del planeta, se alza un hotel que permite disfrutar de las maravillas de la Selva Amazónica formando parte de ella.

«Imagine un hotel construido en la copa de los árboles de la selva amazónica: pasarelas a 2o metros de altura que conectan con un comedor circular construido con maderas tropicales pulidas, un bar que parece un nido de águilas, una suite nupcial en la copa de un árbol de caoba y a más de 30 metros del suelo, y amigables monos, perezosos y loros que corren, revolotean y cuelgan por todas partes».

Esta es la carta de presentación del Ariaú Amazon Towers, un hotel situado 55 km al noroeste de Manaos, capital del estado brasileño de Amazonas. En la confluencia de este río con el Río Negro se encuentra Anavilhanas, el archipiélago de agua dulce más extenso del planeta, con alrededor de 400 islas. Y justo en este paraje perfecto, uno de los pocos pulmones que conserva nuestro maltrecho planeta, se situa este encantador hotel.

Al Ariaú Amazon Towers solo se puede acceder en barco, y es literalmente un lugar perdido en la Selva Amazónica. Una vez en tierra, sus huéspedes tienen la posibilidad de dormir en la copa de impresionantes árboles, a alturas de entre 10 y 20 metros del suelo. Sin renunciar a los mejores servicios, pero siempre en contacto con la naturaleza y conviviendo en respeto con ella. Solo en un paraje como este es posible despertarse por las mañanas y contemplar la fauna y flora más rica del planeta desde la ventana.

Este hotel también ofrece a sus huéspedes la opción de realizar visitas guiadas para conocer los parajes más impresionantes de la zona Las hay de muy originales, como las que permiten descubrir el día a día de una tribu indígena, adentrarse de noche en la selva para conocer su fauna nocturna, o aprender a sobrevivir en estos paisajes remotos.

Sea como sea, en este entorno cualquier iniciativa vale la pena. Si bien es fascinante durante todo el año, en la temporada de aguas altas la mitad del archipiélago está sumergido bajo las aguas. Se forma así un bosque flotante, con inmensidad de ensenadas y canales, que sirve de refugio a multitud de especies exóticas (mariposas, aves, iguanas…) y salvajes (serpientes, caimanes, pirañas…). Una de las actividades favoritas para quine visitan la zona es contemplar los delfines rosados. Junto a los monos y manatíes, los animales más simpáticos de la selva.

Construido en un paraje que fascinó al mismo Jacques Costeau, el Ariaú Amazon Towers nació modestamente en 1986 y hoy es un hotel de referencia en todo el mundo. Celebridades como el Príncipe Carlos de Inglaterra, Bill Gates, Susan Sarandon o el bisnieto de Charles Darwin se han alojado en sus habitaciones.

Foto: Zemlinki!.

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