Viajes de Mochileros: ¿Turismo independiente o un estilo de vida?

Se le denomina mochilero a la persona que viaja con su mochila a cuestas (¿En serio?). Este viajero está caracterizado por viajar de forma independiente de tours y agencias de viaje. Generalmente, el viaje de un mochilero es de duración prolongada; puede ser de varias semanas, pasando por varios meses e, inclusive, varios años. Las motivaciones para mochilear son variadas, no obstante, todos tienen el deseo común de conocer lugar nuevos y gente diversa, de una manera diferente, evitando siempre los tours organizados o los sitios “demasiado” turísticos.


Foto: Diversica

Los mochileros, con el fin de ahorrar la mayor cantidad de dinero posible en su viaje, escogen alojamientos baratos, tales como albergues juveniles (hostales, en otras palabras), “bed & breakfast” (B&B), u hoteles pequeños, de baja categoría. En fin, generalmente duermen en alojamientos que ofrecen sólo lo básico para pasar una noche. En mucho casos, el viajero puede elegir pasar la noche a la intemperie, ya sea en una tienda de campaña, o haciendo vivac. De esta manera, tendrá mayor libertad; además podrá disfrutar de la naturaleza más de cerca. El alojamiento y el transporte son gastos primordiales en el presupuesto diario del mochilero. Muchos de ellos usan medios como trenes, buses o, dependiendo del país donde se encuentren, autostop (tirar dedo), con el fin de transportarse de un lugar a otro.

Con el paso del tiempo, este tipo de viaje se ha vuelto bastante popular entre los jóvenes y no tan jóvenes, fascinados por el espíritu aventurero y la experiencia inolvidable de conocer otros países y sus diferentes culturas. Generalmente, los mochileros son quienes descubren y abren nuevos caminos hacia destinos desconocidos, que después se vuelven populares y son ofrecidos, con el pasar del tiempo, por las agencias de viajes.



Ser mochilero implica viajar cargando con el poco equipaje que puede caber en una mochila. Las personas que recorren y conocen lugares de esta manera, cuentan a menudo con un presupuesto limitado, y tienen en común el deseo de conocer lugares y personas de una forma diferente. Por lo tanto, irse de viaje como mochilero implica adaptarse a vivir con costumbres poco familiares, pero esto forma también parte del encanto de mochilear.


Foto: Noti Israel

A continuación, una serie de consejos necesarios para que tengas una experiencia memorable, al momento de salir de viaje como mochilero:

Hacer la mochila perfecta: Hay bolsas, maletas y sacos más o menos cómodos de manejar, pero nada como una mochila grande para que el viajero pueda llevar consigo sus cosas. No obstante, el elemento clave en el equipaje del mochilero, su compañera inseparable, debe cumplir con un con un perfecto equilibrio, entre transportar todo lo necesario y hacerlo sin que esto signifique una carga excesiva.

La propia mochila debe ser lo más cómoda posible, ya que después de días y días de largas caminatas, los hombros pueden sufrir todo el peso. Además, no se debe olvidar, bajo ninguna circunstancia, la documentación indispensable: documento de identidad, pasaporte y tarjeta de sanidad, así como la póliza de seguro de viaje, si se ha contratado, algo casi siempre altamente recomendable. Aparte de llevar fotocopias de los documentos, no es una mala idea tener alguna copia de ellos en Internet, para poder tener acceso a ellos si así fuera necesario.
También, resulta imprescindible contar con direcciones y teléfonos de embajadas y consulados. Dependiendo del grado de riesgo que presente el destino, quizás valga la pena notificar por correo o email los datos del viajero a la embajada, en caso de alguna eventualidad.

Con respecto al equipaje, independientemente de la época del año, siempre es preferible llevar calzado cómodo (botas, sandalias o zapatillas), impermeables, gorros y ropa de baño. Es preferible acarrear la menor cantidad de ropa posible y, en cambio, meter muchas medias, por si el par que estamos usando se moje. Los pantalones “desmontables” son prácticos y cómodos y, para abrigarse, un polar pesa poco en verano. En invierno, es mejor llevar algo más abrigador. Finalmente, es indispensable contar con un pequeño botiquín para curar heridas, torceduras de tobillo y ampollas. También resulta esencial llevar una linterna, un paraguas, una navaja y un sleeping bag, si fuera preciso.


Foto: Zona Contacto

Por lo general, un mochilero prefiere viajar a pie, siempre que puede, debido a que caminar resulta más barato y es, definitivamente, la forma de viaje que más permite disfrutar del entorno. Asimismo, hay mochileros que, entre caminata y caminata, o para recorrer una larga distancia que no tenga mayor interés, prefieren el autostop. Sin embargo, esta no es considerada por todos una opción muy segura.

La comodidad y rapidez de un avión no suele importarle mucho al mochilero, ya que su meta, en contraste a la del turista tradicional, no es alcanzar el destino, sino disfrutar del camino hacia él. Aún así, para recorrer distancias grandes, muchos combinan muchos medios de transporte, como trenes y buses, para así reducir costes. Sin embargo, el precio no siempre es el factor determinante. De todos modos, las ofertas que lanzan las agencias tampoco son de gran atractivo para los mochileros, ya que usualmente prefieren organizar sus propios itinerarios y actividades, ya que esto les proporciona mayor libertad.

Muchas veces, los mochileros duermen donde pueden. Los alojamientos pueden depender de si el objetivo final es realizar un viaje muy bien preparado, en el que se puedan hacer reservas de antemano y esté todo bajo control, o si se trata de la aventura de perderse por una región sin rutas y destinos fijos. En general, el tipo de alojamiento que más le va al estilo mochilero son los albergues, los hostales y los B&B.

Los albergues son, además de la alternativa más económica (hay camas desde 5 euros), un excelente punto de encuentro y socialización de los viajeros. Los B&B y casas rurales, ofrecen comodidad en un ambiente familiar y encantador, aunque su precio es mayor. En ciudad, se pueden encontrar habitaciones sencillas en pequeñas pensiones y hostales, desde los 20 euros. Sin embargo, los más aventureros no dudarán en buscar cobijo en la casa de algún habitante del pueblo, en una iglesia, una ONG, o inclusive dormirán a la intemperie.

Se dice que las mejores historias, generalmente, no son las que tienen el final más impactante, sino las que mantienen entretenido al lector a lo largo de su curso. Los mochileros parecen haber adoptado esto como filosofía de vida y, como resultado, quizás lleven una existencia más libre y despreocupada que muchos de nosotros. Nunca es tarde para empezar a ver la vida como una aventura.

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