La muerte y las almendras

La vinculación entre la muerte conmemorada en Todos los Santos y los dulces de almendra son un buen motivo para viajar a través de las tradiciones.

Los druidas celtas celebraban el 31 de octubre el Samhein, la fiesta de final del verano y de las cosechas y de entrada al frío invierno. Se creía que esa noche el dios de la muerte hacía regresar a los difuntos para comunicarse con los vivos: sus espíritus salían de los cementerios y se apoderaban del incauto que encontraran para resucitar. Se evitaba ensuciando las casas y asustándolos con huesos, calaveras y demás cosas terroríficas.

Smoke tinged Halloween Moon, de Peasap en Flickr

La fiesta de los muertos se transformó con los romanos en la noche de difuntos o Vigilia de Todos los Santos, “All Hallow’s Even”, hoy «Halloween». Y es que el emperador Diocleciano «hizo» tantos santos con sus persecuciones que se tuvieron que juntar en una conmemoración única a todos los santos, a partir del siglo IV. Hoy se acude días antes a los cementerios para limpiarlos y adornarlos con flores, y se oficia misa en las iglesias para acortar la estancia en el purgatorio de todos los santos y nuestros seres queridos.

A los muertos, almendras
Desde entonces, La Noche de Difuntos o Todos los Santos se celebra con almendras, ya que coincide con la época de recolección. Que el vínculo emocional con nuestros seres queridos no nos quite el apetito.

Y es que la tradición mandaba pedir dulces esa noche, las «tortas de alma» o pan con grosellas, a cambio de rezos por los muertos de los donantes, mientras los niños se vestían de fantasmas para asustar a los vecinos.

Este fin de semana, por ejemplo, hay varias ferias patronales de San Miguel en el sur de España: Vélez-Málaga y Torremolinos, Alfarnatejo, Istán y Benarrabá. Almogía celebra el domingo 28 el Día de la Almendra, con bizcochos, ajoblanco, porra blanca, chanfaina y tarta de queso, a base de este ingrediente, y vino dulce para acompañar.

En lavialladebiel, tradicionalmente, mientras se tocaban las campanas para recordar que había que rezar, se cortaba la cola a las borregas y para preparar «las codicas de cordero en salsa de almendras».

El ayuntamiento de  Calahorra celebra la Feria de la Golmajería, un encuentro entre el dulce y la tradición y un concurso de postres popular y profesional.

En el Pirineo catalán es costumbre reunirse a comer por estas fechas y celebrar la castanyada e intercambio de panellets caseros. Castañas y boniatos asados reúnen a familiares y amigos en torno a un buen fuego.

Pastelería El Riojano, Madrid

En Madrid se mantiene la costumbre de acudir a las pastelerías a por Huesos de Santo, a base de almendra molida, azúcar, cáscara de limón, azúcar glass y dulce de ciruela que tienen fama de ser extremos: o  encantan o no gustan nada.

De los buñuelos… se dice que cuando te comes uno, sacas un alma del purgatorio.

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