Un poeta con alma isleña: Casa Museo de Unamuno en Fuerteventura

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¡Ay, mi querido amigo, cuanto viva mi alma en la forma que viviere, vivirá en ella, hecha hueso espiritual o roca espiritual de sus huesos, esa bendita isla rocosa de Fuerteventura, donde he vivido con ustedes, los nobles majoreros y con el Dios de nuestra España, los días más entrañables y más fecundos de mi vida de luchador por la verdad!

Con estas palabras describía Miguel de Unamuno las experiencias que sintió en Fuerteventura durante su estancia en la isla tras ser destituido de su puesto de rector de la Universidad de Salamanca por el dictador Miguel Primo de Rivera. Una España complicado y una situación política unida s su gran sentido crítico y su búsqueda de la verdad lo llevaron a pasar unos meses de destierro a la isla Canaria hasta que finalmente partió a París. Pero este corto periodo de tiempo le bastó al escritor para enamorarse de este lugar que, en la actualidad, sigue encandilando con sus playas, fiestas y monumentos a cuantos turistas le conceden un poco de su tiempo de ocio.

El encantode este destino se hace más evidente que nunca en el lugar que vamos a visitar juntos a lo largo de este post: la Casa Museo de Miguel de Unamuno. Recorrerla es como adentrarse en un pequeño universo que grita al mundo la fructífera vida de uno de los mejores poetas líricos españoles de su siglo. También es lanzar una mirada curiosa a la isla a través de los ojos de un escritor que supo agradecerle su acogida. Precisamente con esa intención escribió desde la capital de Francia las palabras que inician este texto dedicadas a Don Ramón Castañeira. Estas se encuentran recogidas en un libro llamado, como no podría ser de otro modo, De Fuerteventura a París y que puede encontrarse completo en este enlace. La genialidad del poeta está ya inscrita para siempre en cada uno de los rincones de esta Casa Museo ubicada en la localidad de Puerto del Rosario, capital de la isla.

La Red de Museos de Fuerteventura la pone a disposición del público mostrándola como el autentico tesoro que representa: el símbolo de otro tiempo, una muestra de la memoria histórica de uno de los más importantes integrantes de la generación del 98 y, sobre todo, una verdadera oda a una isla que siempre ha sabido atraer hacia ella a personajes de suprema importancia hechizados por en exótico encanto.

La Casa Museo del escritor se encuentra situada en el antiguo hotel Fuerteventura, lugar elegido por Unamuno para hospedarse durante su destierro a la isla. En este tiempo el escritor castellano recopilo gran cantidad de objetos que adquieren hoy en día un valor histórico altísimo. Su gran atractivo y el potencial interés que pudiera despertar la casa en el futuro en amantes de la literatura y de la historia llevaron al Cabildo Insular de Fuerteventura a adquirirla en el año 1983. En Mayo de 1995 quedo oficialmente inaugurada quedando de este modo descubierta ante el público el alma de un poeta para la eternidad. Así se consiguió establecer un museo que sirviera principalmente para difundir la obra que el autor produjo en Fuerteventura. Y de este modo una casa destinada, en un principio al hospedaje quedo brillantemente inscrita en la historia gracias al paso de Miguel de Unamuno por ella.

Toma uno de los alojamientos baratos en Fuerteventura y decídete a conocer su encanto. Recorriendo cada rincón será sencillo recrear al artista durante aquellos meses de Marzo a Julio de 1924 en su día a día en la casa. La multitud de detalles que encontraremos a nuestro paso hacen que sea fácil hacer volar la imaginación pues la reproducción del estilo de los años 20 que se ha tratado de reproducir en la casa es realmente fiel a la realidad. Nada más entrar encontrarás un zaguán de acceso a la casa. Una vez dentro te toparás con muebles antiguos cada uno con una historia particular. Fíjate en la mesa de estudio. Ésta fue un regalo de su amigo Ramón Castañeira a quien hicimos referencia anteriormente como destinatario de la obra de Unamuno. Observa detenidamente las fotografías personales del filósofo, inmunes al paso del tiempo, constituyen una curiosa e interesante visión para el visitante. Párate también a observar su cama. ¿Cuántas palabras mágicas soñaría aquí el autor mientras el sueño se hacía presente? ¿Cuántos poemas le inspirarían aquella almohada que después pasaron a formar parte de la historia de la literatura mundial?

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Este es un lugar para ser visto de este modo: despacito, dejando volar la imaginación y reflexionando en cada uno de sus rincones.A nuestro paso también encontraremos textos escritos de su puño y letra. Uno de los lugares más especiales de la casa es el patio central, con su encantador aljibe destinado a recoger el agua de lluvia. Por fuera la casa no pierde su encanto. La estructura del edificio está definida por los rasgos típicos de la arquitectura doméstica canaria de principios de siglo.

Esta visita te transmitirá muchas cosas pero, por encima de todo, te hará conocedor de la gran admiración del escritor por esta isla de la que recorriera cada uno de sus pueblos: Betancuria, Pájara, Antigua… También supo empaparse de su historia, a la que estudió a fondo, disfrutar con su gastronomía y dejarse hipnotizar por el mar, la flora y la fauna de la isla.

El 9 de Julio de 1924, en la Caleta de Fuste, acabó la aventura isleña del escritor cuando partió en el bergantín goleta «L´Aiglon» rumbo a París junto con Rodrigo Soriano. El bergantín fue rebautizado con el nombre de «Libertad», esa libertad tantas veces anhelada por Miguel de Unamuno en tierras españolas. Seguro que al salir de la casa resuenan en tu mente esas palabras del escritor que decían: “Les prometí a ustedes volver a esa isla y si Dios, el de mi España me da vida y salud, volveré. Volveré con el cuerpo porque con el alma sigo ahí”. Parece que su deseo se ha cumplido para toda la eternidad

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