Tres joyas mediterráneas en un solo crucero

En el Crucero Perlas del Adriático se realiza un recorrido espectacular con salida desde Venecia, y visitando Dubrovnik, Corfú, Katakolon, Santorini, Mykonos, Rodas y desembarco en Atenas. Ya de por sí, tanto Atenas, Dubrovnik o Venecia merecerían un viaje individual

Los cruceros por el Mediterráneo son la elección elegida para pasar este verano una experiencia inolvidable. Y es que llevo un par de semanas que cada día que voy a trabajar, veo un cartel enorme de los que se usan para tapar un edificio durante la restauración de la fachada y que es una espectacular embarcación en medio de un mar azulísimo que me lleva torturando desde entonces. Es más, cuando ya llevaba la décima visión de dicho cartel me puse a elegir el crucero que más me llamaba la atención.

Atenas, en una imagen aérea preciosa

Y creo que no me he equivocado. Porque además del propio crucero, en mi opción escogida entra incluso los vuelos de avión desde mi localidad de residencia hasta el punto de origen y el de final. Este viaje se llama Crucero Perlas del Adriático y su nombre de perlas es muy acertado, ya que en su recorrido nos encontramos con lugares que ya por sí solos merecerían un viaje enterito para ellos, por lo que poder ver en a varios de ellos, es un auténtico lujo. Vamos al grano, el recorrido es con salida desde Venecia, y visitando Dubrovnik, Corfú, Katakolon, Santorini, Mykonos, Rodas y desembarco en Atenas.

Pero como en un crucero la clave del éxito no radica únicamente en las ciudades visitadas, vamos a explicar un poco cómo es la embarcación en la que estaremos 8 días a bordo. Se trata del Grand Celebration y es el nuevo barco de Iberocruceros que se adaptó al gusto del público español. De servicios podríamos decir que tiene de todo: 3 piscinas, tiendas, un gimnasio completo, casino, sauna, biblioteca y peluquería, entre otros.

Dentro del recorrido personalmente me quedo con tres joyas, más brillantes que el resto: Venecia, Dubrovnik y Atenas. De Venecia, me quedo no solo con sus 120 pequeñas islas unidas entre sí por más de 450 puentes, ni por sus canales bellísimos, en especial el Canal Grande, sino, sobre todo, por su maravillosa Plaza de San Marcos, que Napoleón Bonaparte la calificó como el salón más bello de Europa. Y qué decir de la auténtica perla del Adriático, que es como se le conoce a Dubrovnik. Es increíblemente bella la parte antigua, de época medieval, que está rodeada de murallas y fortificaciones, que parece estar a punto de precipitarse al mar. Y para acabar la cuna de la cultura occidental, Atenas. Si obviamos el caos de su tráfico, no deberíamos perder la oportunidad de disfrutar de los vestigios de la cultura griega clásica.

Fotografía: lo.tangelini

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