Salamanca: rutas gastronómicas para paladares mediterráneos

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Una ciudad es mucho más que sus monumentos, su arte o su oferta de ocio. Hay otros muchos factores que forman parte de su historia: las personas que han sido importantes para su subsistencia, las vivencias que la han hecho grandiosa y, por qué no, la gastronomía típica que ha hecho disfrutar a los millones de personas que han pasado por su mesa. Sin embargo hay determinados destinos que por su clima y por la calidad de su materia prima destacan especialmente frente al resto. Es el caso de Salamanca, ciudad universitaria por excelencia. Una ciudad que no sólo respira cultura por cada rincón sino que además se ha sabido ganar al turismo por otros factores bien distintos. Ahora, encontrar hoteles económicos en Salamanca y una amplia oferta para alojarse garantiza la llegada de nuevos viajeros. La buena fama de su cocina ha generado “adictos” a sus deliciosos platos en cada persona que ha saboreado la gastronomía más típica de la ciudad. Desde Donde Viajar queremos hacer un homenaje a la buena gastronomía y a aquellos viajeros amantes de la cocina que suelen dar especial importancia a las rutas gastronómicas de los destinos que visitan. En este caso le toca el turno a la ciudad salmantina. Cuando llega el frio invierno en Salamanca comienzan a gestarse lo más suculentos mangares de la tierra. Artesanales y cien por cien mediterráneos hacen las delicias de todos los amantes de la buena cocina. ¡Aviso a navegantes! Se te va a hacer la boca agua…

En cualquier artículo que pueda llegar a tus manos acerca de la gastronomía salmantina encontrarás un aspecto en común destacable en el que todos coinciden: su gran variedad. Esto no es más que el resultado de una cuestión geográfica. La provincia se encuentra a caballo entre la llanura de sus campos de trigo y sus sierras y montañas. Todo esto da como resultado una gran diversidad de productos. Llaman la atención determinados aspectos que puede que nunca te hayas parado a conocer. El 60% de la producción nacional de jamón ibérico se concentra aquí. Con estos datos no es difícil intuir que uno de los principales productos estrellas sea el jamón de Guijuelo. Tan famoso ha llegado a ser este producto de pata negra que incluso se han organizado rutas en torno a él. Como puedes ver en esta página web, en el año 2002 Jesús Guijuelo trazo una ruta de 151 kilómetros: saludo al jamón, visitas a ciudades medievales, fiestas, degustaciones y visitas a fábricas incluida. Otra opción es visitar la localidad de Guijuelo el Día del Jamón que suele celebrarse en los meses de Junio o Julio. Una ocasión perfecta para pasar una jornada distendida degustando el jamón y vino a la vez que se charla en la Plaza Mayor.

Pero el universo gastronómico de la ciudad te regalará muchas más sorpresas que son todo un homenaje a los buenos sabores de la cocina tradicional. Productos que, en pleno auge de la comida mediterránea, adquieren un enorme sentido. Comer bien en nuestros días de prisa y bocados rápidos es más una necesidad que una moda. Claro que también constituye una estupenda forma de hacer turismo plato a plato. La lenteja de armuña, componente fundamental de esa dieta mediterránea, es otra de las especialidades que puedes degustar en la ciudad histórica. Es frecuente volverse de ella con unas cuantas bolsitas de dicho producto que regalar a los familiares. Se trata de una lenteja muy especial, cultivada en el pueblo salmantino del mismo nombre y a la que se le atribuye un gran valor nutritivo. Esta es la base de una buena comida, el resto lo hace la imaginación y creatividad que se tenga a la hora de prepararlas. No te olvides probar un buen plato de estas lentejas antes de volver de Salamanca.

Otro de los productos estrella es el llamado hornazo, asombrosamente popular en la provincia. Se trata de una deliciosa empanada rellena de carne, chorizo, jamón y huevos duros. No obstante cada zona la prepara a su manera pudiendo variar los ingredientes del relleno interior añadiéndosele también lomo, tocino o incluso carne de ave. Este producto es símbolo de una gran tradición en Salamanca perpetuada desde aquellos años en que era impensable que alguien comiera carne durante la cuaresma (lo de la carne de ave llegó mucho después). Y esta costumbre religiosa es precisamente el motivo de que apareciera este rico producto. Es habitual degustarlo el Domingo de resurrección, Lunes de Pascua o Lunes del Agua. Los salmantinos, mochila en mano, realizan amenas excursiones al campo donde comparten el hornazo con sus acompañantes. Su popularidad se ha extendido tanto que ya no sólo puede encontrarse en fechas de Pascua sino todo el año.

La chanfaina ocupa también un lugar importante en los fogones salmantinos. Consiste en arroz con trocitos de chorizo y carne picados. A este le plato le ocurre como al hornazo, que cuenta con multitud d variantes según la zona o el cocinero. Es habitual pedirlo como tapa en los distintos bares y restaurantes de la ciudad. El lugar que cuenta con la chanfaina más popular de toda salamanca es la Hostería casa Vallejo, un restaurante tradicional con bastantes años de historia situado en el corazón de Salamanca. Puedes visitar su página web y comprobar como más de sesenta años de historia ponen de manifiesto que su éxito no es casual.

Salamanca es también ciudad de buenos viñedos pues pocas comidas como las anteriores pueden ser degustadas sin un buen vino que las acompañe. Los más conocidos con los de la Sierra de Francia, los de caldos de Sotoserrano y los tintos y claretes de la comarca de las Arribes del Duero. Como ocurría con el caso del jamón la ciudad también sabe sacar todo el potencial de este sobrevalorado líquido organizando interesantes rutas que suponen una experiencia bastante entretenida para el turista. En este enlace puedes encontrar todas las rutas. ¡Échale un vistazo! Verás como te interesa.

Todo recorrido gastronómico no puede finalizar sin un buen postre. Si quieres guardar un recuerdo dulce de tu viaje no te olvides de probar o llevar a casa alguno de los famosos dulces de su repostería: tirabuzones, el dulce de almendra, los suspiros de monja, las castañas dulces, los obispos, los repelaos, las yemas de Santa Teresa, las rosquillas, los amarguillos, los hojaldres de Ledesma o el bollo maimón.

Foto: Vic Lic.

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