Parque Nacional da Tijuca en Río de Janeiro

R�o de Janeiro

Brasil no sólo seduce desde la alegría de su gente, su carnaval, sus playas o su fútbol. También ofrece increíbles alternativas para el turismo de aventura y el recorrido por diversos paisajes naturales. En Río de Janeiro, uno de los lugares que no puede dejar de conocerse es el Parque Nacional da Tijuca, un verdadero pulmón de ciudad que está considerado como el bosque urbano más grande del mundo y que, en 1991, fue declarado Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

Desde cualquiera de los hoteles de Rio de Janeiro podrás desplazarte al parque. Una vez en el parque, los visitantes pueden disfrutar de la Floresta da Tijuca, donde podrán conocer la cascada de Taunay (una cascada de 30 metros de alto que está formada por el río Cachoeira), el Job de Alcântara, un puente construido en 1862 en estilo romano (es decir, en forma de arco), la capilla Mayrink, el lago das Fadas, el Mirante do Excelsior y el Jardim dos Manacás, entre otros. Para quienes quieran adentrarse aún más en estos selváticos paisajes, el lugar ofrece guías especializados que acompañan a los turistas en las caminatas por el Pico da Tijuca, Pico do Papagaio y Pedra do Conde.

Hasta aquí, parece ser innegable el valor que tiene este parque nacional a través de sus hermosos bosques, arroyos, lagos, cascadas y picos montañosos. Sin embargo, todavía no hemos hecho referencia a la mayor particularidad, y atracción turística, que ofrece Tijuca. Es que allí, escondido entre la selva, hay un monte que ofrece la más increíble visión de Río de Janeiro. Se trata del famoso morro do Corcovado, una colina vertical de 710 metros de alto y frondosa vegetación en cuya cima está ubicado el Cristo Redentor, un símbolo indiscutido de Brasil.

Entre fotografías y asombros visuales, sobre todo por las noches, cuando este gigante monumento religioso se ilumina, los turistas podrán llevarse también numerosos recuerdos de su paso por este sitio gracias a los diferentes puntos de venta en los que se ofrecen camisetas con fotos del Cristo, miniaturas de la estatua en yeso o madera, llaveros, platos y vasos, entre otros.

Si eres viajero curioso y no dispones de mucho tiempo para contemplar toda la ciudad, el Parque Nacional da Tijuca puede servirte como un paseo que resume el esplendor de Río de Janeiro. Mejor vista panorámica de la ciudad brasileña que la que se puede disfrutar desde la cima del Corcovado, es imposible conseguir.

Foto: g3xbiz

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