Nos colamos en el Alcazar de Sevilla: ¡un palacio de cuento!

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El corazón de Sevilla esconde entre sus muchos tesoros el Alcázar, considerado uno de los Palacios más bellos de España. Tras sus muros más de mil años de historia, leyendas y acontecimientos inolvidables reciben a un visitante que entrará al Palacio intrigado y saldrá sorprendido y satisfecho. Visitar este lugar merece, y de qué modo, la pena. Su esplendor arquitectónico, su ambiente sereno y su cálida belleza enamoran al visitante. Pero si hay algo que hace realmente especial este lugar es su capacidad de pervivencia, desde tiempos medievales, hasta nuestros días.

El turista curioso no puede evitar, mientras recorre sus instalaciones, imaginar muchos años atrás en el mismo suelo que pisa personajes, quizás de alma viajera también, que sintieran la misma admiración que él por una belleza tan viva y única como la que se puede ver aquí. En este lugar la imaginación se dispara a una velocidad vertiginosa y mientras uno contempla los cuadros que presiden las diferentes salas va imaginándolas llenas de vida y actividad frenética en un tiempo pasado lleno de misterio. Lo cierto es que los Reales Alcázares han sido testigos de acontecimientos que quedaron para siempre inmortalizados en los libros de historia. El 11 de Marzo de 1526 Carlos V e Isabel de Portugal contrajeron matrimonio entre sus muros tal como la harían muchos siglos después la infanta Elena con el Duque de Marichalar.

El Alcázar, declarado Patrimonio de la Humanidad, ha sido durante siglos centro de la cultura y sus salas y jardines universalmente conocidos. No en vano es el Palacio Real más antiguo de Europa que permanece actualmente en activo realizándose en su interior constantemente actividades como exposiciones o representaciones. Especialmente conocidas son las noches de verano en los Jardines del Alcázar, destinadas a acoger ciclos de conciertos temáticos de gran calidad.

El sólo hecho de adentrarnos en la historia de este lugar ya es una aventura inolvidable. Llama la atención que tanto tiempo después siga vinculado a su ancestral función de Palacio pues su planta alta sirve hoy en día de hospedaje al rey de España en sus frecuentes visitas a la capital andaluza. Si aún no te hemos convencido para darte una vuelta un día de estos por el Alcázar en alguna de tus visitas a Sevilla es que aún no te hemos mostrado sus rincones más especiales. Abre la puerta a un mundo mágico y adéntrate con nosotros en este espectacular palacio a un solo clic de distancia de tu imaginación…

Nada más llegar el león heráldico de cerámica que preside la fachada te dará la bienvenida. Se trata de la entrada principal al Alcázar, como no podría ser de otra manera, llamada Puerta del León que a la vez permite el acceso al primero de los patios del recorrido. Rodeado de murallas se dice de él que fue el lugar en el que los Reyes solían esperar a los nobles que les acompañan a cazar. Próximo a este patio encontramos el Cuarto del Almirante. En este mismo lugar fundaron los Reyes Católicos la Casa de la Contratación de las Indias. Por ello podremos encontrar recuerdos históricos de la relación de antaño de España con América. Decorada a su entrada con castillos y leones de color azul es uno de los lugares más curiosos de contemplar. Especialmente importantes son los retratos de personajes de la Realiza que decoran sus paredes. Pero la estrella de este salón está en su último tramo, lugar en el que se encuentra la habitación en que la reina Isabel II se hospedaba en sus visitas a Sevilla. La estancia está llena abanicos, espejos de época y otros objetos personales de extraordinaria belleza.

El vestíbulo o saleta de la Reina es otro de los lugares que merece explorar a fondo. Este fue el lugar donde Isabel La Católica se hospedaba en sus visitas a Sevilla. Fíjate en la colección de tapices de las paredes. ¡Te encantará! Próximo a este cuarto se encuentra El Corredor del Príncipe. El Comedor de Gala es otro de los lugares que te hipnotizará por su belleza: techos adornados por enormes y esplendidas lámparas, hermosos tapices, sillas de estilo dieciochescas y una impresionante alfombra te darán suficientes motivos para pasar un buen rato en su interior. Las habitaciones privadas del Príncipe y las Infantas seguirán amenizando nuestro recorrido.

Una vez lleguemos a la llamada Sala de Música de la Reina será imprescindible pararnos a admirar el hermoso piano situado en uno de sus ángulos. Se trata de un modelo romántico contemporáneo de Chopin de mediados del siglo XIX. Una autentica pieza de coleccionista. La escalera de las Damas nos conduce a una de las salas más emblemáticas del palacio.: la sala de Audiencia o Cámara Real Alta. De sus paredes destacan sus zócalos de azulejos considerados de gran originalidad y rareza. Su decoración recuerda a un estilo oriental muy diferente a otras salas del Alcázar.

En nuestra visita no podemos olvidar darnos una vuelta por el patio más importante del palacio: el Patio de las Doncellas, en otro tiempo testigo mudo de la vida pública en palacio. A tu alrededor podrás ver inscripciones nazaríes como “Sólo Dios vence” o multitud de imágenes de castillos y leones. Sería imposible resumir en un post la multitud de rincones que este hermoso espacio histórico puede ofrecerte. Otros lugares como el Patio de Banderas, el despacho Real, el Jardín de las Flores y de la Ruta vieja, la alcoba, la antecámara o el Dormitorio de los Reyes Moros continuaran poniendo magia a tu paso por una de las ciudades que más te harán enamorarte del Sur.

Foto 1: jamesdale

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