Liubliana, pequeña gran capital europea

Liubliana, o Ljubljana en esloveno, es la fascinante capital de Eslovenia. Un país digno de recorrerse en coche, dada su frondosidad y enclaves tan bucólicos como la Iglesia de la Asunción, situada en una pequeña isla en medio del lago de Bled. Sin embargo, hoy nos centramos en su capital, cuya belleza merece por sí misma un artículo entero. Y ello a pesar de su reducido tamaño, con tan solo 260.000 habitantes.

Liubliana, o Ljubljana en esloveno, es la fascinante capital de Eslovenia. Y como a menudo tienen que defender sus habitantes, Eslovenia no es Eslovaquia. Se encuentra bien lejos de las tres repúblicas bálticas, limitando con Austria al norte, Italia al oeste y Croacia y una pequeña parte de Hungría al este. En general es un país digno de recorrerse en coche, dada su frondosidad y enclaves tan bucólicos como la Iglesia de la Asunción, situada en una pequeña isla en medio del lago de Bled. Sin embargo, hoy nos centramos en su capital, cuya belleza merece por sí misma un artículo entero. Y ello a pesar de su reducido tamaño, con tan solo 260.000 habitantes.

Vista de Liubliana desde el castillo


Dice la leyenda que Liubliana fue fundada por el príncipe griego Jasón y por sus compañeros los argonautas, que combatieron por estas tierras con un terrible dragón que hoy es símbolo de la ciudad. De hecho, es el encargado de presidir el Zmajski Most (Puente de los Dragones), una de las visitas obligadas en la ciudad. De apariencia modernista, un movimiento artístico que siempre ha tenido a estos animalitos mitológicos en buena consideración, fue levantado a principios del siglo XX.

Pero aunque imperdible, esta no es la construcción más emblemática de la ciudad. Este honor lo ostenta el Ljubljanski Grad, un castillo medieval que, a pesar de contar con predecesores, data del siglo XV. No obstante, algunos de sus elementos más destacados son posteriores. Es el caso de la torre principal, que data del siglo XIX. Tan famoso como de difícil acceso, dada su ubicación sobre una colina, desde el 2007 un funicular lo conecta con el centro de la ciudad. Visitarlo ya no solo es obligado, sino también fácil.

Otros edificios destacados de la ciudad son su catedral católica, dedicada a San Nicolás, o algunos de sus múltiples edificios civiles, algunos de ellos con rasgos modernistas. Todas estas construcciones se distribuyen en callejuelas que se extienden con el río y sus cinco puentes como punto de referencia. Un entorno de lo más tradicional, con los suelos adoquinados como protagonistas, que contrastan con el trasfondo cool de una ciudad que se reinventa a si misma continuamente. Restaurantes, tiendas y bares de moda llenan las calles, siempre animadas gracias al bullicio de la juventud.

A pesar de que ciertas ciudades del continente ya ostentan el título de ‘capitales europeas’, también lo son aquellas más pequeñas pero igual de cosmopolitas, históricas y bellas. Y la gracia de estas es que aún se encuentran alejadas del turismo de masas, por lo que ofrecen autenticidad a raudales a quienes las visiten. Liubliana está muy cerca, ¿te animas a descubrirla?

Foto: Ronnie Macdonald en Flickr.com.

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