La Pinacoteca di Brera en Milan

Pinacoteca di Brera

Viajar a Milán es entrar en el centro de la moda europea y de las finanzas en Italia. Es ante todo, elegante y, sobre todo, muy rica. No hay más que ver a sus gentes y al espíritu que acompañan a muchas de sus calles: elegancia en el vestir, en el moverse y por qué no, en el hablar. Saben de sus aires cosmopolitas y presumen de ello; de un estilo que nunca pasa de moda pero que le ha venido por la Historia, desde que siglos atrás ya fuera el centro comercial en la intersección de muchas rutas transalpinas.

Milán no puede presumir, eso sí, de estar al mismo nivel artístico ni de riquezas en forma de cuadros o monumentos como lo hacen Florencia o Roma, pero aún así, encierra bellezas artísticas muy por encima de otras grandes ciudades europeas. No hay más que recordar su famoso Duomo, si mencionamos monumentos, o el cuadro de Da Vinci, «la última Cena» al que las intrigas de Dan Brown adaptadas al cine con «El Código da Vinci» han generado una expectación turística insospechado entonces.

La Pinacoteca di Brera encierra la mejor colección de arte de toda Milán, situada en el Palazzo di Brera, del siglo XVII. Pero esta hermosa colección de arte debe su nombre a un convento que allí se hallaba situado en el siglo XII, cuya iglesia estaba asignada a Santa María de Brera.


En el siglo XVI, San Carlos Borromeo, cardenal de Milán, sufrió un atentado en aquel convento lo que conllevó la expropiación de los terrenos a la Orden de los Humillados, que eran quienes ostentaban su propiedad. A cambio, se proyecto un conjunto universitario para la zona, que no se puso en marcha hasta el año 1615. Su construcción, al mando de los jesuitas, fue terminada en el siglo XVIII. Posteriores intervenciones por parte del Imperio de Austria, tras haberse adherido el Milanesado, le dieron a la construcción actual ese corte tan característico de barroco y neoclásico que presenta hoy día. Finalmente, fue la emperatriz María Teresa quien decretó que allí se establecieran la Biblioteca, el Observatorio Astronómico, la Scuela Paolina, el Instituto Histórico Lombarco y por último la Academia de Bellas Artes.

El beso de Francesco Hayez

En 1803 comenzaron a llegar las primeras obras, y fue después Napoleón quien tras desamortizar propiedades artísticas de la Iglesia, las llevó hasta la Pinacoteca di Brera. De este hecho surgieron la gran mayoría de las grandes obras que se exponen en el Museo, aunque tras la muerte de Napoleón hubieron de devolverse algunas obras expoliadas a los franceses, se organizó un programa de intercambios con la Galería Imperial de París. Obras de Rubens, Rembrandt o Van Dyck llegaron a través de este intercambio. Desde entonces, tal ha sido la importancia que la Pinacoteca ha ido adquiriendo que al final se independizó de la dirección de la Academia de Bellas Artes en el año 1882.

En esta Pinacoteca podremos admirar, principalmente, dos grandes obras: «el Cristo Muerto de Mantegna», una obra de arte que destaca por la luz y la perspectiva que acompaña al Cristo yacente, y «los desposorios de Rafael«, retablo del año 1504 que entró dentro de aquel lote que en sus tiempos fue requisado a la Iglesia.

Junto a ellos destacan las obras italianas y centroeuropeas. Entre las italianas, las de Piero della Francesca, experto del Quattrocento cuyo cuadro «la Sacra Conversazione» es muy visitado. O «la Cena en Emaús» de Caravaggio, o el «San Jerónimo» de Tiziano. «El beso» de Francesco Hayez es una de las obras más copiadas de todo el arte italiano del siglo XIX, tras convertirse en el símbolo de la Unificación de Italia.

La Pinacoteca di Brera está situada en la Vía Brera, 28 y abre de martes a domingo, de 8,30 h. a 19 h.

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