En Madrid no solo se come cocido

Lo que principalmente caracteriza la cocina madrileña, es su diversidad y heterogeneidad en los platos, heredando las más selectas delicias de toda España. Sin embargo no significa que no tenga su propia personalidad, sino al contrario, su gastronomía representa la verdadera esencia de Madrid. No cabe duda, de que el plato estrella de la capital española es, y será, el cocido. Casa Carola es uno de los restaurantes castizos en el que la parada es obligatoria en el turismo por Madrid, uno de los lugares en los que se preparan los mejores cocidos, según explica Jaime Rivero, dueño y experto en la receta. «Las claves para elaborar un buen cocido madrileño son buenas materias primas, tiempo y mucho cariño», asegura Rivero. Una fusión única entre el cerdo y el pollo, garbanzos en su punto, verdura y patata.

Gastronomía de Madrid

Cocido madrileño.

Pero como expertos en la variedad, los platos de cuchara son imprescindibles en el corazón de Madrid, como por ejemplo el potaje de garbanzos, sustituto fundamental del cocido durante el periodo de Cuaresma; La sopa de ajo, muy singular por su sabor llevada a la popularidad en distintos lugares de toda España; o las exquisiteces culinarias básicas en la gastronomía madrileña: los callos y las gallinejas.

Pero a pesar de no ser una ciudad de tradición pesquera, como es evidente, Madrid también se caracteriza por su gran especialización en platos de marisco y pescado. El bacalao es fundamental para una gran parte de platos tradicionales, tales como los famosos Soldaditos de Pavía. E inconfundible el Besugo a la madrileña, un plato al horno con una tradición centenaria, protagonista tanto de los más exquisitos restaurantes, como de las reuniones familiares en los hogares. Y no hay nada mejor para acompañar un buen plato de carne o pescado, como una exquisita ensalada variada, con el ingrediente fundamental, el espárrago de Aranjuez.

Si todavía no se ha abierto el apetito, los visitantes de Madrid se verán obligados a realizar una de las costumbres por excelencia de la capital, extendida por toda España: el tapeo. Salir a tomar unas cañas o un delicioso vino, acompañados de una ración de estas delicias tradicionales, es imprescindible e inevitable cuando se viaja a Madrid. Lejos ya de los frutos secos o las aceitunas, la gran variedad de tapas que oferta la capital es eterna, procedentes de todos los rincones de la geografía española. Tortilla de patatas, calamares, patatas bravas, hojaldritos, callos, caracoles, pulpo a la gallega, boquerones en vinagre, oreja, chopitos, croquetas, gallinejas… Manjares que se pueden encontrar en cualquier lugar de España, pero en ninguno como en los locales con mayor renombre de Madrid, como son Huertas y Santa Ana, Conde Duque, La Latina, la Playa Mayor y las inmediaciones de la Glorieta de Bilbao.

Para finalizar una buena comida típica madrileña, no hay que olvidarse de los dulces más deliciosos de toda la Península. El Bartolillo es por excelencia, el postre típico de la Comunidad de Madrid. Pequeño y alargado, está relleno de crema, y recubierto de azúcar y canela. Un plato que hará la boca agua de los más golosos. Y los famosos buñuelos conocidos en toda España, en Madrid son preparados con cariño y paciencia para los que disfrutan con el sabor de la calabaza. Para gozar con estas recetas dulces, no hay parada más importante como la antigua pastelería del Pozo, un veterano local inaugurado en 1830, que cuenta con una tradición de pasteles legendaria en Madrid.

Si se acerca la hora de comer, y su estómago le reclama uno de estos manjares, no lo dude, debe visitar Madrid y conocer de primera mano la gastronomía que tan característica hace a la capital española, porque después de probar estos platos, su paladar no querrá volver a la cocina tradicional.

Foto: jlastras

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