Estocolmo, la ciudad con más encanto de Escandinavia

A menudo dicen que viajar a los países escandinavos significa dejarte seducir por la naturaleza, entender por qué debemos respetar el precioso mundo que tenemos. Cuando yo estuve allí me pregunté por qué deberían viajar los suecos fuera de su país teniendo esos paisajes en casa. Me pregunté si no les parecería todo feo al lado de ese espectáculo inacabable de verde. Kilómetros y kilómetros de naturaleza: montañas, campos, cascadas, fiordos, lagos, mares… uno se pierde con tanto paisaje. Y además, las casas (porqué todo son casas) conviven con una armonía perfecta ahí en medio. Después se me ocurrió que los escandinavos a lo mejor viajan para calentarse un poquito, para que les toque el sol. O para comer algo más a parte del salmón. Y dejando de un lado las bromas, ya sabemos que salen de su país por lo que viaja todo el mundo: para conocer más. Porqué al margen de la naturaleza está la arquitectura, el arte, la cultura, las tradiciones, la gente… Y eso siempre gusta y enriquece, seas de donde seas.

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Puedes leer opiniones de clientes sobre vuelos baratos a Estocolmo

Bueno, pues al lado de tanta naturaleza (y tan bella) también se comenta a menudo que las ciudades escandinavas valen poco la pena. En las guías de viaje se recomienda pasar unas horas o unos pocos días en las principales capitales (Cophenaguen, Helsinki o Oslo) y adentrarse en el país para conocer su esencia desde dentro, desde su misma naturaleza. En las guías de verdad, las de los aventureros, se recomienda acampar libremente (en Noruega, por ejemplo, está permitido hacerlo en la mayor parte del país) y ver el sol de medianoche o las auroras boreales en todo su esplendor.

Pero al margen de todos estos comentarios relacionados con el paisaje, con la pesca o con la montaña, siempre se reserva un espacio protegido en cualquier guía o página web escandinava para hablar de Estocolmo. Porqué, sin ánimo de ofender a las otras ciudades escandinavas, que como cualquier sitio de este mundo tendrán también algo que las haga especiales y únicas, la capital de Suecia es, según la opinión de muchos, la ciudad con más encanto de Escandinavia. Estocolmo es realmente muy bonita. Se le llama la Venecia del norte, por sus múltiples islas y el agua que la rodea por todas partes. Además, en la ciudad se respira un ambiente que hace que te den ganas de irte a vivir allí durante un tiempo y ver que tal te va. Lástima que todo sea tan caro ahí arriba.

Opiniones de clientes sobre Scandinavian Airlines

Una buena forma de llegar a Estocolmo es comprar un vuelo barato desde Madrid o Barcelona hasta la misma capital sueca. La página web de Edreams, además, ha puesto un servicio a disposición que te permite escoger la mejor oferta disponible basándote en las opiniones sobre las distintas compañías aéreas que han dado aquellos clientes que han volado en vuelos parecidos al tuyo. Por ejemplo, en el vuelo Barcelona-Estocolmo de  Scandinavian Airlines, 23 clientes valoraron extraordinariamente bien en cuanto a la limpieza y el acondicionamiento del avión, y, sin embargo, dieron menos puntuación a aspectos como la cantidad de la comida. De esta forma, tu mismo puedes comparar las opiniones del vuelo de Scandinavian Airlines con las de vuelos parecidos de compañías aéreas distintas como Lufthansa, Swiss o Spanair, por decir algo. Un servicio que te permite tener más información de primera mano para empezar el viaje con mejor pié.

Además, algunos clientes incluso amplían la información básica y escriben sus propios comentarios, como éste: «La constante venta de articulos y comida en el transcurso del viaje, generan mucho movimiento y ruido, por lo que no es posible que los pasajeros tengamos momentos descanso en el trayecto». Además, el sistema te permite saber qué perfil de viajero es el que escribe cada opinión. En este caso, era una mujer de entre 30 y 50 años, lo que nos puede dar algunas pistas sobre aquellas cosas que nos pueden gustar más o menos de cada compañía, de forma que podamos escoger el vuelo que más satisfaga nuestras necesidades.

Una vez en Estocolmo, lo primero que hay que ver es Gamla Stan, una de las islas de la urbe que mantiene intacto el espíritu más primitivo de Estocolmo. Uno de sus emblemas más míticos es la Marten Trotzigs Grand, la calle más estrecha de la ciudad de sólo 90 centímetros de ancho. Sus callejuelas son de piedra, y las casas de color ocre se van multiplicando en el que es el espacio más romántico de la ciudad: podréis encontrar mesas para dos a la luz de las velas, artesanía, peluquerías vanguardistas e incluso viejas librerías. Al margen de esto, el barrio también derrocha tiendas de souvenirs y probablemente, demasiado turismo. De hecho, Gamla Stan es la cuna del Palacio Real, la catedral Storkyrkan (el templo más importante de la ciudad) y el edificio de la Bolsa.

Otro barrio que no os podéis perder es Sodermalm, una zona del sur de Estocolmo que acoge a la mezcla más heterogénea de la ciudad y, sin duda, es la mejor alternativa para divertirse y salir a comer, beber y comprar. La mejor calle para adentrarse en la zona es Fjallgatan, recordarla.

Tampoco podéis iros de la ciudad sin visitar el centro. Partiendo de la estación de T Central, empieza la ruta por el lado más clásico de la ciudad. Podéis ver la ópera, los edificios gubernamentales de la presidencia y el ministerio de Exterior (en la plaza de Gustav Adolfs Torg) y continuar por Kungstradgarden, una de las zonas de ocio al aire libre más famosas de la capital sueca.

Pero sin duda, lo que distingue a esta ciudad de las otras capitales del norte de Europa es su vida cultural y su diseño funcional y vanguardista. La urbe quiere aprovechar el calor de sus escasas horas de sol y su arquitectura está diseñada para mirar a este astro, con ventanas que recorren la pared desde el suelo hasta el techo y que desvelan su carácter más abierto y la poca necesidad que tienen los suecos de derrochar intimidad a todas horas. Pasearéis sin más y iréis encontrando diseños funcionales por todos lados y tiendas que defienden esta ideología con mucho gusto, como R.O.O.M, Nordiska Galleriet o Asplund.

Y para acabar, los museos. Los museos en Estocolmo son grandes en número y en calidad, y muchos de ellos son gratis. Pero los más imprescindibles són tres: el Nationalmuseum (de Bellas Artes), el Medeltidsmuseet (el museo del Estocolmo medieval) y el Hallwylska Palaset (con una colección privada). Si os gusta visitar museos, podréis estar ocupados durante una semana, como mínimo.

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