El Japón que sabe escuchar al silencio

Japón es caos, tecnología y arquitectura futurista. Pero también son geishas, templos, bosques sagrados y jardines idílicos. La tradición más espiritual convive en perfecta armonía con la modernidad en este país asiático, donde

Puedes leer opiniones de clientes sobre vuelos baratos a Tokio

Lejos de gorritas, cámaras y sonrisas, más allá de trabajadores disciplinados hasta los huesos, estéticas llamativas, Hiroshimas y Nagasakis. Muy a parte del horror, la tecnología y la arquitectura futurista, lejos de todo eso está el Japón espiritual. El Japón que no tuvo que vender su alma colectiva a nadie para conservar su lado más tradicional y conseguir al mismo tiempo que nadie le ganase en modernidad. El Japón que se olvida de globalizaciones, que hace simple lo complejo, que sabe mas que nadie lo que es la perfección del detalle. El país de los templos. Ese es del que os vamos a hablar en este artículo. Del país que sabe escuchar al silencio.

Muchos creen que la preparación de un viaje vale tanto la pena como la experiencia en si misma. A lo mejor esta frase es un tanto excesiva, pero mirarse los mapas, leer guías, opiniones, hacer las maletas y poner el pie en el aeropuerto genera siempre algún que otro suspiro.

Sabes que estás iniciando algo nuevo, algo que llevas tiempo preparando, que te ilusiona. Y ese es el primer paso en tu nueva experiencia.

Una buena forma de empezar la aventura sin tener que vivir la primera batallita en el aeropuerto de Madrid o Barcelona es escoger un buen vuelo. Económico, pero sin sorpresas. Para esto existen cada vez más opciones que se alejan del simple ofertón «vuelos desde…» y te permiten comparar viajes que ya se han hecho parecidos al tuyo. Edreams tiene un servicio de este tipo, de opiniones de clientes sobre vuelos baratos que te permite ver en que detalles falla más la compañía aérea en cuestión, y en que destaca por encima de las demás. Por ejemplo, sobre el vuelo Barcelona-Tokio de Alitalia, 17 clientes publicaron sus impresiones en la web de la agencia. En ellas puedes ver que muchos se quejaban por el tamaño del avión y el poco espacio que había entre asientos, mientras que valoraban muy bien la calidad de la comida. Así puedes decidir si te conviene más comprar tu billete en Alitalia o prefieres volar en otra compañía. Y de alguna forma, empiezas el viaje con mejor pie.

Una vez has superado los temas logísticos es cuando comenzará tu aventura de verdad. Con los pies en Tokio ya te darás cuenta que el caos de la ciudad convive en maestría con la atención al detalle y el perfeccionismo. Los japoneses, además de trabajadores, son pacientes. Tal vez, como opinan algunos, por eso son tan buenos manufacturando productos en los que cualquier detalle de fábrica puede ser fatal, como por ejemplo coches, y en la industria del software, donde terminar rápido es más importante que tener un producto perfecto, son superados por los estadounidenses y europeos.

Cada vez es mas dificil encontrar geishas durante el dia

Sea como sea, en Tokio encontrarás una avalancha de neones, multitudes que suben al tren, calles laberínticas donde los mismos japoneses se pierden. Pero también verás los palacios y templos de belleza más sutil, el silencio, la armonía de un grano de arena o el estruendo de un pétalo que estalla en la inmensidad de un jardín perfecto. Los japoneses tienen mucho que enseñarnos.

Puedes estar presenciando el baile de dos geishas y quedarte absorvido en el momento, en un mundo de elegancia. Como dice Héctor García en su libro Momentos, eso puede gustarte o no, pero si quisieras mejorar lo que estás viendo difícilmente podrás cambiar lo más mínimo sin manipular la elegancia suprema del baile. Estarás experimentando la elegancia y perfección del iki, el contrapunto del wasabi, o lo que es lo mismo, la perfección dentro de la imperfección. Todo tiene que ver con los gráciles movimientos del baile, el acompañamiento de la música shamisen, la decoración de la sala y los kimonos hechos a mano que cubren la piel blanca de las geishas. Otro mundo, completamente.

Tanto el sintoísmo como el budismo son religiones muy presentes en Japón, y viven profundamente conectadas con la naturaleza. Por esto los templos suelen estar en lugares apartados de las ciudades, de forma muy distinta de lo que ocurre en Europa, donde las iglesias acostumbran a estar situadas en el centro de los pueblos. Y si se trata de un templo que está en el centro de una metrópoli, seguramente estará rodeado de árboles dentro de algún parque, convirtiéndose en un pequeño remanso de paz colocado dentro del ajetreo diario de la urbe. Según el sintoísmo, los dioses viven en los bosques dentro de los árboles y cada planta tiene su propio espíritu. Por eso el bosque que rodea un templo es sagrado y además forma parte de él.

El Pabellón Dorado es uno de los más conocidos en el país, y a pesar de su fama, que muchas veces corrompe el alma de cualquier cosa, posee una gracia especial.

Las puertas torii purifican al que pasa por debajo para entrar en una zona sagrada

Una ligereza conseguida con la suave curvatura de los tejados y los detalles de la madera profundamente trabajada. Se trata de un palacio construido en 1397 por Yoshimitsu Ashikaga, nieto del fundador del gobierno de  Ashikaga, una família imperial que estubo más de 230 años en el poder. El templo se refleja en un estanque que construye una imagen idílica del espacio, así como lo hace el reflejo anaranjado de la puerta de Tori de Miyajima en las aguas oscuras del mar. Una puerta de 16 metros de altura dónde antiguamente había que pasar por debajo para poder entrar, purificado, en la isla de Miyajima. Actualmente se puede atravesar la puerta torii en barco cuando la marea está alta o a pie cuando está baja.

De hecho, las puertas anaranjadas que están en medio de la nada marcan la entrada de las zonas sagradas en Japón. Esa es una de sus señas características. El templo de Fushimi, por ejemplo, situado en el sur de Kioto, supera todos los récords de puertas torii, un auténtico laberinto de pasillos que pueblan todo el monte dedicado al dios zorro Fushimi Inari.

Y es que viajar a Japón es más factible de lo que parece. Primero por la ventajosa paridad actual entre el euro y el yen, y sobretodo porqué más que nunca, la cultura asiática está de moda en occidente y más que nunca necesitamos alimentar un poquito a nuestra mente. No por ningún supuesto «secularismo fuerte y agresivo» del que se habla tanto estos días en España después de la visita del Papa a la capital Condal, sino por el exceso de materialismo que hace demasiado tiempo que vivimos en occidente. Creo que a nadie le vendría mal dar un paseíto por uno de esos bosques sagrados. Sólo sería cuestión de proponérselo.

Foto del templo de oro: RobertPaulYoung en Flickr
Foto puerta torii: Richard Fisher en Flickr
Foto geisha: Jesslee Cuizon en Flickr

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