Destinos encantadores: viaje al corazón de Ronda

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Vamos a comenzar este post jugando a adivinar

¿Qué tiene en común personajes tan inolvidables como Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Orson Welles, Ernest Hemingway o Gerardo Diego? Todos ellos han amado profundamente cada rincón de la ciudad de Ronda y así lo han manifestado en algunas de sus obras. Es difícil escapar al hechizo de una de las ciudades más antiguas y bellas de España. Por ello hoy nos colamos sin permiso en sus rincones más hermosos. ¿Te apuntas a la aventura? ¡Allá vamos!

¿Y cómo se empieza a escribir sobre Ronda? ¿Cómo encontrar la combinación perfecta de palabras que describan un espacio tan mágico? Este rincón malagueño es tan especial que, cuando se habla de ella, merece hacerse de un modo diferente al resto de destinos, como si se tratara de una parada única en el camino. Es este uno de eses lugares de los que resulta complicado transmitir que se siente al estar en él pero muy fácil de comprobar al recorrer sus calles.

El poeta Rainer María Rilke dijo en cierta ocasión de ella: He buscado por todas partes la ciudad soñada, y al fin la he encontrado en Ronda y el mismísimo Orson Welles, genial director y autor norteamericano, quedo tan hechizado de su ambiente y forma de vida que pidió ser enterrado aquí donde actualmente reposan sus cenizas. ¿Pero que tiene realmente esta tierra tan atractivo? La belleza rondeña radica en una unión perfecta de arte, historia y espect al Sur.

Una vez en Ronda son muchos los rincones que te encantará visitar y de los que saldrás sintiéndote un autentico rescatador de historias pasadas. Y es que cada lugar que visites contará con su propia leyenda. Esta ha rozado a la ciudad con su misterioso manto en multitud de ocasiones. Famosas son sus historias de bandoleros y contrabandistas. Si sus murallas hablaran susurrarían al oído de los visitantes las narraciones más hermosas jamás escuchadas pues de ellas está hecha su rica y larga historia. Muchos de los personajes relevantes que visitaron Ronda lo hicieron atraídos por estas leyendas así como por su intensa tradición taurina que tanto interés suscita entre los extranjeros.

Cada espacio y cada monumento reflejan una belleza singular y única. En la Plaza de España encontraremos ya edificios que admirar como la antigua Casa Consistorial o el busto que preside su mismo centro perteneciente a Antonio Ríos Rosas, ilustre rondeño que llego a ser Ministro y presidente del Congreso. Muy cerca de ella en la llamada calle Villanueva podemos encontrar casas de finales del siglo XVIII, con las clásicas ventanas de rejas rondeñas. A la derecha accederemos a la calle de la Mina para pasar a los Jardines. Desde aquí se ve el Tajo y su puente que ofrece una vista espectacular. El Puente Nuevo es una de las estampas más clásicas y admiradas de Ronda. Situado sobre la Garganta del Tajo junto con el Puente Viejo y el Puente árabe consiguen hipnotizar a cuantos pasan por ahí.

Justo enfrente podremos ver el Convento de Santo Domingo construido por orden de los Reyes Católicos. Y aquí también encontramos un dato curioso una vez más ya que en este mismo concento estuvo el Tribunal de la Santa Inquisición. También fue el primer mercado cubierto que tuvo la ciudad. Esta es una ciudad creada para sorprender a cada segundo. Asomándonos desde el puente podremos ver las Casas Colgantes. Una de las más famosas es la Casa de los Condes de Santa Pola repleta de vestigios árabes. Está construida bajo los restos de un morabito, es decir, bajo la sepultura del que fuera un árabe notable. Se puede ver un gran escudo Heráldico en su entrada.

La Casa del Rey Moro, de aspecto señorial, es otra de las casas más famosas de visita imprescindible. Se trata, en realidad, de una casa palacio datada del siglo XVIII y formada en su interior por una estructura irregular y laberíntica, repleta de escaleras y pasillos. La fachada, muy grande, dos puertas y un azulejo que representa a un rey árabe. Sin duda merece la pena hacer una parada en este hermoso monumento.

ronda2.jpgOtro lugar mágico son los baños árabes considerados como los mejor conservados de toda España. Fueron descubiertos curiosamente al hundirse el suelo de una granja. Se trata de un recinto termal de época musulmana. Estando aquí es imposible no volar con la imaginación a su momento de mayor apogeo. Está estructurada en tres salas: de baño frío, templado y caliente. Seguro que si has estado en algún baño árabe últimamente, ya que tan de moda están en la actualidad, no te será difícil visualizar mentalmente dicho espacio habitado y lleno de vida. Hasta nuestros días se ha conservado el área de calderas donde se calentaba el agua. Lastima que la conquista cristina acabara con una costumbre tan mágica.

Si te gusta la tauromaquia no podrás dejar de visitar su espectacular plaza de toros, considerada como la más antigua del mundo que se ubica en la zona moderna de la ciudad. El palacio de Mondragón, el palacio del Marqués de Salvatierra, la Casa del Gigante, son otros dos destinos muy interesantes que incluir en tu ruta por la ciudad de los encantos.

Y como tras tantas emociones te vendrá bien una parada para recargar fuerzas puedes aprovechar para degustar la gastronomía de la zona en cualquiera de sus restaurantes. Sus chorizos y jamones son mundialmente conocidos. Al salir de Ronda te darás cuenta de todo lo que te habías estado perdiendo. Y entenderás a Goytisolo cuando hechizado por ella pronuncia aquella frase que decía: Avistamos Ronda. Estaba enriscada en la sierra, como una prolongación natural del paisaje y, a la luz del sol, me pareció la ciudad más hermosa del mundo… Tantas personas no pueden estar equivocadas.

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