De viaje para visitar los misteriosos monolitos del mundo

Ya son muchas las personas que viajan por el mundo con la intención de ver y hacerse una foto con los distintos monolitos misteriosos que nadie sabe de dónde han salido.

Hace unos meses el mundo se quedó perplejo cuando comenzaron a aparecer en el mundo una serie de monolitos extraños a los que nadie daba explicación. ¿Por qué había monolitos, de repente, en sitios donde antes no estaban? ¿Y cómo podía ser que estuvieran fabricados con estructuras de metal? Lo que comenzó como una curiosidad, se acabó convirtiendo en una tendencia que tuvo reflejo a lo ancho y largo del mundo. Algunos de los monolitos tenían explicación y, se descubría, que gobiernos locales los habían construido con la intención de “subirse al carro” y apoyar el turismo local.

El origen de los monolitos

Pero la mayoría, seguía siendo una incógnita. Desde el momento en el que los monolitos se han hecho famosos, algunas personas e incluso pequeñas organizaciones, han dado un paso al frente para atribuirse la autoría de los mismos. El problema es que, en la mayor parte de los casos, estas autorías no tienen pruebas suficientes como para que se puedan constatar. Son meras afirmaciones o vagas demostraciones de que realmente son los autores detrás de la construcción e instalación de los monolitos, lo que lleva a que, en general, siga siendo un misterio la aparición de los mismos.

Como forma de ayudar a la investigación y de disfrutar más de la cultura del monolito, se ha creado una web bautizada como Monolith Tracker, en la cual están registrados todos los monolitos aparecidos en el mundo. Lo más interesante de todo es que se realiza un exhaustivo trabajo de investigación de todos ellos con la intención de llegar a intentar descubrir qué hay detrás de su aparición.

La clasificación de los monolitos

Para entender mejor el trabajo que hace este trazador de monolitos, lo mejor es diferenciar entre las distintas clasificaciones existentes. Por ejemplo, los monolitos de clase S son aquellos de mayor rango, los que están considerados como “significativos”. Uno de estos monolitos es, por ejemplo, el primero que se descubrió, el cual fue encontrado en noviembre de 2020 en Utah.

La segunda clasificación de monolitos es la de clase P, letra que indica que se trata de un monolito “posiblemente” significativo. Son aquellos que casi consiguen entrar en la más alta categoría, pero que se han quedado a un paso de conseguirlo por distintas razones. No obstante, estos monolitos están considerados de alta relevancia y reciben gran cantidad de visitas. A continuación, están los monolitos de clase Q, que son los que están verificados, pero sobre los que se cuestiona su autenticidad o naturaleza. Por último, todos los monolitos que no han sido verificados disponen de un sistema de clasificación propio, pero el cual resulta, por lógica, mucho menos interesante y relevante.

Como podéis imaginar, el turismo de monolitos se ha transformado en una de las tendencias en el mundo entero. Hay muchas personas que disfrutan viajando entre ciudades y países haciéndose fotos en los monolitos, ya sea como reto o como curiosidad por si, en el futuro, estas estructuras tienen un significado mayor del que tienen en la actualidad.

El timeline de los monolitos

Desde aquí, lo que vamos a hacer es concentrarnos en aquellos monolitos que han sido “verificados”. Al margen quedan todos los falsos, los creados por los gobiernos como forma de promocionarse o incluso los monolitos divertidos que algunos profesores están construyendo con sus alumnos.

Esto nos lleva al primer monolito, el descubierto en Utah el 18 de noviembre de 2020. Fue descubierto por casualidad mientras un grupo de biólogos norteamericanos estaba haciendo trabajo de campo. Lo vieron desde el cielo en el momento en el que lo sobrevolaron moviéndose con helicóptero. No se sabe cuánto tiempo llevaba allí, dado que por el tipo de zona en el que se encontró podría llevar una buena temporada y que nadie lo hubiera visto.

El 26 de noviembre se encontró el segundo monolito, pero no precisamente cerca del primero en Estados Unidos, sino que fue localizado en Rumanía, en Piatra Neamt. Lo curioso es que este segundo monolito se descubrió poco después de que el original desapareciera. Más curioso todavía es que este monolito de Rumanía también llegara a desaparecer en poco tiempo. Se desconocen los motivos de la desaparición, en especial por lo controladas que han estado estas zonas. Algunas personas creen que podría haberse evaporado incluso tratándose de una estructura de metal. Las teorías son muy diversas y con ellas saltamos, en su mayor parte, a conspiraciones y posibilidades que se alejan de lo que se puede explicar de manera científica en estos tiempos.

El tercer monolito se encontró el 2 de diciembre de 2020 en Pine Mountain, California. Su estructura era un poco distinta debido a que no se encontraba asegurado en el suelo. No hay que tener en cuenta el siguiente monolito, el cual apareció curiosamente delante de una tienda de golosinas de Pittsburgh, en Pensilvania. No era un lugar habitual para la aparición de un monolito y no se tardó en descubrir que lo había colocado el dueño de la tienda como medida publicitaria.

A partir de ese momento se han seguido encontrando monolitos en todos los lugares del mundo. En España se descubrió un monolito de clase S, el encontrado en Santes Creus, Cataluña. Este fue trasladado del lugar original donde se instaló a un sitio más protegido que evitara incidentes. La particularidad de este monolito se encuentra en que tiene una serie de inscripciones egipcias grabadas en su estructura. Hay todo tipo de interpretaciones de las mismas, pero un periódico indicó que los jeroglíficos se podían leer como “Que comience el juego”.

En la categoría P, la segunda más importante, también hay un gran grupo de monolitos certificados. Entre ellos destaca uno encontrado en Cuenca, Castilla La Mancha. Este monolito tuvo la particularidad de tener una inscripción religiosa que se encontraba escrita en español, pero con letras Klingon de Star Trek. El monolito fue robado, abandonado y después recuperado por las autoridades, quienes, por ahora, lo mantienen protegido para evitar nuevos problemas.

Otros de los monolitos de clase P incluyen uno en Miyagi, Japón, otro que curiosamente estuvo construido con jengibre a modo de tarta y que se desvaneció rápidamente, o el monolito en forma de iceberg que se detectó en la Antártida. Como se puede apreciar, la estructura de metal no es una exigencia, sino que existen monolitos de todos los estilos, muchos de ellos tan efímeros que desaparecen a los pocos días de una manera “natural”.

En España, además de los monolitos que ya os hemos mencionado, han aparecido uno en Ayllón, en Castilla y León, y otros dos en Cataluña: en Celrà y Sa Conca. El de Ayllón apareció en las ruinas de una iglesia, el de Celrà se ha confirmado con rapidez que lo fabricó el gobierno, y el de Sa Conca apareció en medio de la playa, pero no tardó en convertirse en el objetivo de vándalos que lo tumbaron a base de golpes.

Como podéis ver, hay gran cantidad de países que tienen monolitos, en algunos casos uno, y en otros casos una cantidad superior. España es una de las naciones que más monolitos ha “encontrado”, mientras que naciones como Japón solo han tenido uno, y su colocación no ha dado mucho de lo que hablar. Por ahora, el turismo del monolito sigue en activo y es un tema candente porque las apariciones no han terminado. ¿Qué habrá detrás de ellas?

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