Castro Urdiales: aroma marinero

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Cantabria es una región de gran tradición marinera. Es cierto que tiene un interior precioso, con el valle del Pas o la zona de Liébana, pero si hay algo que destaca en su provincia son sus pueblos costeros: San Vicente de la Barquera, Laredo, Castro Urdiales…

Y ese intenso sabor marinero lo olemos en el aroma de su paseo marítimo y de su puerto pesquero. Las decenas de barcas que se alinean en él, dispuestos para salir a la mañana siguiente con el alba, para empezar su faena, dan compaña a la larga playa de la que goza la ciudad. Y es tal su tradición que han sido anfitriones y ganadores en más de una ocasión de las regatas de traineras que se celebran en sus costas con motivo de la Bandera de la Concha cada verano. Todo un espectáculo que no hay que dejar de ver si nos encontramos en la zona.


En verano, sus playas se llenan no solo de los paisanos del lugar, sino de turistas dispuestos a saborear la ruta del tapeo, tan habitual en estos pequeños pueblos. Los pinchos son clásicos, y es que en cierto modo, dada su cercanía con el País Vasco, conservan algo de su gastronomía tan peculiar.

Aquella playa tan extensa es la de Ostende, donde nos podremos relajar no sólo mirando el Cantábrico, sino también admirando en la lejanía las esbeltas siluetas de los muchos monumentos de que se vanagloria la ciudad. En el otro extremos del paseo marítimo está la playa más popular, y al mismo tiempo, la más tranquila: la de Brazomar. Por último, y antes de abandonar el barrio marinero, no podemos dejar de visitar el Pedregal, un acantilado que tiene la peculiaridad de dejar una piscina en el fondo, de modo que cuando sube la marea, se puede disfrutar de un agradable baño en sus aguas cristalinas.

Y si disfrutamos de las vistas marineras del pueblo, también disfrutaremos de su callejeo. Entre calles medievales, empedradas, con casas rústicas muchas de ellas, llegamos hasta el Ayuntamiento, del siglo XVIII. Si continuamos desde él, paralelo a la línea de costa, llegaremos hasta la zona más monumental del pueblo. Una verdadera joya arquitectónica que se levanta por encima del Cantábrico para mostrarle al mundo su elegancia. Es la Iglesia de Santa María, el mejor templo gótico de toda Cantabria, en cuyo interior hay tallas de madera de hace 8 siglos, y donde se guardan retablos de Zurbarán, entre otros.

Para llegar a ella hemos de atravesar el puente de piedra medieval, que junto con la Ermita de Santa Ana, y el Castillo de origen medieval, convertido hoy día en faro, desde el siglo XIX, forman el conjunto monumental de Castro Urdiales.

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