Caldera de Taburiente: un reducto volcánico en la isla de La Palma

Caldera de Taburiente

La isla de La Palma es la más occidental de las Islas Canarias. Una bellísima isla en la que se conjugan sus paisajes volcánicos y los verdes frondosos de sus bosques milenarios, con el estilo colonial de algunos de sus pueblos, como Santa Cruz de la Palma, su capital.

Sin embargo, de cara al turismo, es el Parque Nacional Caldera de Taburiente el elemento más característico de la isla. Un lugar en el que trazar rutas a pie por sus parajes volcánicos, que fue declarado parque nacional en el año 1954 y que con el paso de los años se convirtió en un enorme circo de ocho kilómetros de diámetro y casi dos mil metros de desnivel. Paisajes que se han ido formando a base de las muchas erupciones volcánicas que hubo durante siglos en la zona, y que se han ido modelando por la fuerza de los ríos de lava y de la erosión practicada por el agua.

Caldera de Taburiente es una enorma caldera que acoge una gran masa de pino canario y que guarda en sus entrañas ríos, cascadas y picos de más de 2.000 metros de altitud. Una auténtica maravilla para el verdadero amante de la Naturaleza.


Situado entre la capital de la Palma, Santa Cruz, y los Llanos de Ariadne, lo normal es comenzar visitando el centro de turistas, al cual se puede llegar en algunas de las guaguas que te dejan en la misma puerta. Desde allí podremos iniciar nuestro camino hacia los miradores de la Cumbrecita o el del Roque de los Muchachos, el más famoso. A éste último, de 2.426 metros de altitud se puede llegar andando, pero también en coche desde el pueblo de Garafía.

El Roque de los Muchachos es un lugar mágico; un sitio donde sus antiguos habitantes, los guanches, celebraban sus ritos y vivían pacíficamente. Pero fue en el año 1493 cuando cayeron en una emboscada que les llevó a perder el que era su último reducto, el del reino de Aceró, gobernado por aquel entonces por el Mencey Taunausú. Aquella zona, la que hoy es la Caldera de Taburiente, pasó a manos de los conquistadores españoles, capitaneados por Alonso Fernández de Lugo.

Caldera de Taburiente

Hoy día, el Roque de los Muchachos está considerado como un gran lugar para la observación astronómica, una tradición que se remonta a los benahoritas, sus primeros habitantes, quienes ya dedicaban su tiempo a observar los astros desde su cima. En los días claros, desde allí se pueden ver las cercanas islas Canarias, Tenerife, La Gomera y El Hierro, e incluso, es tal su altitud y la geomorfología del lugar, que cuando hay nubes éstas llegan a bajar por debajo de nuestros pies cubriendo la propia isla de La Palma. Cuenta la leyenda, precisamente por eso, que a La Palma la identificaban con una gran seta, que repentinamente aparecía y desaparecía en medio del océano.

La conocida como Ruta de los Volcanes es un itinerario al que se accede bajando del Roque y en direcicón hacia los Llanos de Ariadne. La carretera que circunda la Palma se dirige hacia el sur a Fuencaliente, el lugar donde se comienza esta ruta que nos llevará hasta los volcanes Martín, Tacande, Tahuya, San Antonio, El Charco y el Teneguía. no pensemos que son volcanes muertos, porque de hecho, la última erupción de este último volcán se produjo en el año 1971.

Son muchas y variadas las actividades que podemos hacer en esta pequeña isla Canaria, todas relacionadas con la Naturaleza. La Palma es un lugar pleno de cultura, de historia, de alicientes naturales y gastronómicos. Es un lugar que no hay que dejar de visitar si nos llegamos a las Canarias.

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