Billetes de avión: ¿qué buscamos tras ellos?

El mercado del turismo ha evolucionado en las últimas décadas de forma que algunos servicios y transportes que antes eran considerados excesivamente caros para algunos bolsillos ahora se han convertido en asequibles para muchos. Uno de los productos por excelencia en esta línea son los billetes de avión. Recuerdo que un familiar mío compraba cada verano un billete de ida y vuelta a Vigo, generalmente viajando con Iberia, a un precio de 50.000 pesetas (300€).

El preco baja junto con los servicios

Hoy en día los viajes en verano a la ciudad gallega se repiten y, a la hora de reservar el billete, nos encontramos con un precio final que ronda los 100-120 euros. Sin ninguna duda, la reducción del precio en los billetes de avión significa una gran oportunidad para todos los viajeros, pero también hay que tener en cuenta qué esperamos tras un billete de avión.

Me refiero a que actualmente los servicios de que dispone el viajero son en muchas ocasiones mínimos, con lo cual debemos tomar conciencia que el principal motivo por el que pagamos es por subir a un avión y llegar al destino previsto. Lejos han quedado ya algunos servicios como el de comida en vuelos en un mismo país, antes muy habituales. Diferente es la atención en billetes transcontinentales, donde además de haber pagado más observamos servicios algo más cuidados.

Lo mismo ocurre cuando encontramos un billete de avión barato en compañías de bajo coste que cuentan con aeropuertos secundarios. Dispondremos de un precio muy bajo, a veces insignificante, pero contaremos con situaciones como una limitación en los bultos del equipaje de mano, menos facilidades a la hora de embarcar o gastos extra por desplazamientos hacia el aeropuerto secundario donde vayamos y donde lleguemos.

La cuestión es, ¿nos compensa? Ante esta pregunta cada uno debe decidir si prefiere y puede pagar algo más por contar con más comodidades. Por ejemplo, ahora hay compañías que te requieren un pago de 2 euros por elegir el asiento del avión. Sea como sea, siempre es interesante contar con vuelos baratos a la mayoría de lugares de nuestro país y el extranjero, y si además tenemos flexibilidad a la hora de elegir días entresemana para volar, saldremos ganando mucho más.

Con la llegada del AVE, por ejemplo, aparecen nuevamente comodidades interesantes en el embarque, la cercanía de las estaciones comparadas con el aeropuerto, la opción de trabajar desde el portátil… pero volvemos a precios que se acercan a aquellos de los veranos de Vigo en la década de los 90. Esperemos que el tren de alta velocidad rebaje con el tiempo sus precios y mantenga su rapidez en formato bajo coste. Por ahora, es más barato volar.

Foto: Roger Schultz en Flickr

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