Algonquin Provincial Park, naturaleza espectacular en Canadá

Algonquin Park es uno de los parques naturales de Canadá, equivalente a un cuarto de Bélgica, donde puedes recorrer con coche y a pie todos sus rincones.

Prosigo con los relatos de algunos de los lugares que he podido visitar en Canadá recientemente. El otro día os hablé del Parque Omega, un recinto natural donde podemos observar desde muy cerca a algunas especies habituales en el territorio canadiense.

Canoe Lake

Si en el caso de Omega la visita está más relacionada con los animales, siempre con un entorno natural maravilloso, el caso de hoy es más propicio para recorrer la naturaleza en estado puro y sentirnos muy muy pequeños en medio de lagos y bosques, y a la vez muy afortunados. No podéis dejar escapar la ocasión de visitar el Algonquin Park en la provincia de Ontario. Lo mejor es alojarse la noche anterior en un sitio muy lejano. En nuestro caso fue en Huntsville, a una hora y media del parque.

Algonquin dispone de varias zonas de entrada debido a sus grandes dimensiones, 7653 km. cuadrados, para haceros una idea una cuarta parte de Bélgica, increíble. Para tener acceso al parque debes ir por la puerta este u oeste. Sólo allí conseguirás el permiso para entrar, que es un permiso especial de un día por coche que te costará 16 dólares (unos 11 euros), con lo cual no es nada caro.

Una vez tengas el permiso podrás entrar al parque y recorrerlo libremente durante todo el día. ¿Qué puedes hacer? Ante todo disfrutar del espectáculo natural que te rodea porque es impresionante. Con la entrada te darán un mapa completo de todo el parque para que vayas hacia donde te apetezca. Hay muchas rutas a pie de intensidades varias, desde una hora hasta recorridos más ambiciosos.

Para empezar nosotros quisimos hacer una excursión de hora y media, aparentemente apacible y tranquila, a la orilla del río. Aquí viene un aviso importante para los que vayáis a Algonquin. ¡Poneros repelente de mosquito! No sé si sabéis que Canadá es un país algo famoso por la existencia de muchos mosquitos en algunas zonas. El caso de Algonquin es un buen ejemplo, sobre todo en las zonas más húmedas cercanas al agua. Sólo os puedo decir que a los 10 minutos de caminar nos dimos la vuelta y mi mujer ya tenía toda la cara picada, manos, brazos… Al día siguiente casi no podía abrir el ojo y estuvo cuatro o cinco días hasta que empezó a recuperar el volumen normal de su cara, sin exagerar. Con repelente todo os irá mucho mejor. En el propio parque hay una tienda para los que hagan actividades de aventura con varios tipos de repelentes para prevenir. En el caso de tener que curar también hay productos para después de las picadas.

Y precisamente en ese punto del parque y en otras zonas podéis probar una experiencia tranquila y maravillosa, montar en canoa. Nosotros lo hicimos en el Canoe Lake, un espléndido lago donde no verás el final. Te darán un mapa para recorrer todo lo que quieras, y el precio es muy económico: 30 dólares, unos 20 euros, por 4 horas de libre recorrido. La sensación de estar en medio del inmenso lago, rodeado de bosque y pararte y escuchar el ruido de la naturaleza es única.

Además, en el parque encontrarás también zonas de picnic para comer, un centro de arte, un museo y para cada estación del año hay programados eventos y actividades especiales. Incluso podéis acampar en el parque, algo que también debe ser interesante. Lógicamente, es fácil que te topes durante tu recorrido con algún animal propio de la zona, como los alces, típicos en todo el país, los ciervos o los castores. También pueden haber osos negros, pero suele estar más controlado. Nosotros, durante el día, no tuvimos ningún cruce con animales salvo con los mosquitos. Sin duda, se trata de una experiencia muy recomendable a vuestro paso por Canadá.

Foto: xavivix en Flickr

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