Tres Patrimonios de la Humanidad en peligro de extinción

Los motivos que amenazan los arrecifes de Belice, el casco histórico de Damasco y las mezquitas de Tombuctú son muy distintos entre sí. Sin embargo, todos tienen como meta la posible desaparición de un patrimonio con inmenso valor.

El incluir un lugar o manifestación cultural en la lista de Patrimonios de la Humanidad de la UNESCO no es solo una cuestión de prestigio. De hecho, desde el momento en que algo pasa a formar parte de esta lista se presupone que el protegerlo es una obligación tanto para las autoridades del país en cuestión como para el conjunto del planeta.

Pero no hay nada que se pueda proteger a toda costa. Todos los países del mundo, sin excepción, han estado expuestos a lo largo del siglo XX a conflictos y acciones que han destruido parte de su patrimonio. Muchas de las reliquias, espacios naturales e incluso elementos culturales que existían hace 100 años no son más que un recuerdo en los libros de historia.

Por desgracia la destrucción no ha terminado, y algunos de los Patrimonios de la Humanidad más famosos del planeta se encuentran hoy en peligro de desaparecer. Estos son solo tres ejemplos, propiciados por tres motivos distintos que nos sirven de muestra representativa:

      • Sistema de Barreras de Arrefices de Belice: Representan la segunda barrera de coral más grande del planeta después de la de Australia, además del destino turístico más importante de este país centroamericano. Es el hogar de 500 especies de peces, y posee el Gran Agujero Azul, una grieta de casi 1000 metros de profundidad que es todo un paraíso para los buceadores. Sin embargo, podría estar condenado. En parte por el gran crecimiento de la zona (todo lo que es desarrollo humano es destrucción natural), y en parte por la desforestación de algas y manglares, que está dejando sin alimento ni refugio a miles de animales.
      • Cascos históricos de Bosra y Damasco en Siria: Antaño una parada importante en el peregrinaje hacia la Meca, Bosra esconde en sus entrañas un importante teatro romano del siglo II y algunas de las mezquitas más antiguas del islamismo. Damasco, por su parte, es una de las ciudades más antiguas de Oriente Medio, y alberga más de un centenar de monumentos destacados de diversas etapas históricas. Por ejemplo, la Gran Mezquita de Damasco, construida en el siglo VIII. Los centros históricos de Bosra y Damasco fueron incluidos en la lista de Patrimonios de la Humanidad el pasado junio para protegerlos de los conflictos armados en la zona, pero quién sabe hasta qué punto será suficiente.

      • Arquitectura e historia de Tombuctú: La puerta de entrada al Sáhara, en Mali, fue durante los siglos XV y XVI el mayor centro intelectual y espiritual de África. Tanto que alimentó miles de leyendas de aventureros, relacionadas con su belleza y sus maravillas. Tres grandes mezquitas y la universidad de Sankore Madrasah nos recuerdan esa majestuosidad. El peligro aquí es el deterioro y la decadencia, que prácticamente han borrado este destino de los mapas turísticos del mundo, y un proceso de urbanización que no tiene muy en cuenta el pasado. Algunas grandes reliquias de Georgia o Kosovo, por poner solo dos ejemplos, sufren males similares.

Deforestación, conflictos y deterioro. Tres motivos muy distintos que condenan a tres alicientes turísticos distintos, pero que al final nos demuestran que el único modo de preservar una maravilla es que todas las partes implicadas tomen conciencia.

Foto: Arian Zwegers.

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