Una excursión a Rupit

Un pequeño núcleo rural de la provincia de Barcelona, en la comarcal que une Vic y Olot, que promete fotos únicas y un paseo encantador. Muy cerca se encuentra el Salto de Sallent, uno de los más destacados de Cataluña.

Octubre es un mes perfecto para una escapada otoñal. Los paisajes se visten de un fascinante festival de colores en ciertos enclaves de nuestra geografía, un festival que solo podremos disfrutar en esta época del año. Un buen lugar para hacerlo es la localidad de Rupit, última de la provincia de Barcelona en dirección noreste y marcada por el paisaje rocoso de la Sierra de Cabrera.

Este pequeño enclave se encuentra a medio camino entre Vic y Olot, dos enclaves muy turísticos de la geografía catalana. El primero es famoso por la riqueza de su casco histórico, mientras que el segundo destaca por los dos paisajes que lo delimitan, las montañas volcánicas de la Garrotxa y la Fageda d’en Jordà. Rupit se encuentra en la comarcal C-153, que une ambas localidades en un recorrido de curvas bastante asequible.

Realizar esta carretera en esta época del año es una maravilla. Prados verdes que contrastan con un cielo nuboso, un concierto de tonalidades que se debaten entre el marrón y el verde en los árboles, y con un poco de suerte, interludios de lluvia que dibujan maravillosos arco iris en el cielo. Llegados a nuestro destino, el panorama no es menos espectacular.

Rupit, que comparte término municipal con su vecina Pruït, es un lugar pequeño pero encantador. De paisaje rocoso y algo abrupto, sus protagonistas son las casas de piedra gris y techazo rojizo. Preside la estampa el campanario de la Iglesia de Sant Miquel, punto culminante de un paseo por el pueblo, y el puente colgante que atraviesa el riachuelo.

El pueblo conforma un paisaje inolvidable, más aún si tenemos la suerte de contemplarlo rodeado de nubes bajas y una ligera neblina, lo cual le confiere un encanto único. Sin embargo, hay que reconocer que es quizás demasiado turístico. Solo llegar al pueblo damos con un parking exclusivo para visitantes, por el módico precio de 2 euros al día, que nos sirve de preludio de lo que vamos a encontrar. En un domingo soleado dicen que las colas para aparcar llegan a la carretera.

Una vez en el pueblo, el ambiente de las callejuelas son básicamente familias de ciudad que vienen a pasar la tarde, el día o el fin de semana. Todos somos visitantes haciendo fotos, y en el núcleo del pueblo predominan las pensiones y comercios destinados al turismo. Ni rastro de vida rural propiamente dicha, a no ser que nos alejemos unos cuantos kilómetros.

Sin embargo, Rupit se presta mucho a una excursión por sus alrededores. Además de descubrir varias ermitas, a poca distancia a pie se encuentra el popular Salto de Sallent, de 90 metros de altura y que luce mucho más bello en los días de lluvia, cuando el caudal del agua es mayor.

En definitiva, esta pequeña localidad barcelonesa es perfecta para una pequeña escapada de fin de semana, pues pese a la gran afluencia de turistas es ideal para descansar, tomar algunas fotos y disfrutar de la naturaleza.

Foto: sol33.

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