Sabiñánigo, la puerta de los Pirineos

Sabiñánigo es una localidad del pirineo oscense. Desde ella podemos ir al Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara a ver ejemplares de buitre quebrantahuesos. El mismo nombre, Quebrantahuesos, recibe una marcha ciclista que parte de Sabiñánigo.

La Quebrantahuesos a su paso por Somport.

Hablar de Sabiñánigo es hablar de quebrantahuesos. En esta localidad oscense podemos acercarnos a esta especie de buitres que tiene en los Pirineos uno de sus hábitats en la península. Sabiñánigo también es el punto de partida de la Quebrantahuesos, esta vez con Q mayúscula, una de las marchas ciclistas más importantes -y duras- del mundo.

Una parte del extenso territorio que abarca el término municipal de Sabiñánigo forma parte del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, donde habita, entre otras especies, el quebrantahuesos. Estos peculiares buitres, que suelen tener una envergadura superior a los 2’5 metros, se alimentan básicamente de huesos, lo que los hace una especie única. Aprovechan las inexpugnables cimas de las formaciones de rocas que se han configurado con el paso del tiempo para anidar, hasta las que lleva los huesos de diversos animales para partirlos contra las rocas y comérselos. Además del quebrantahuesos, este Parque Natural es ideal para practicar barranquismo, y se pueden ver águilas reales, buitres leonados, jabalís o el tritón pireaico, un anfibio endémico de los Pirineos.

La otra Quebrantahuesos es la que la Peña Ciclista Edelweiss de Sabiñánigo organiza el penúltimo sábado de junio desde hace 22 años. La marcha ciclista parte de Sabiñánigo y en sus 205 kilómetros pasa por los puertos de Somport, Marie-Blanque, Portalet -estos dos en Francia- y Hoz de Jaca en la que podría ser una etapa del Tour de Francia con un desnivel acumulado de 3.500 metros. Cada año son más los aficionados que llegan desde cualquier rincón del mundo para correrla.

Si vemos que la Quebrantahuesos se nos hará demasiado larga está la Treparriscos, de 82’7 kilómetros, en la que solo se sube a la estación de esquí de Formigal. Además de Formigal, la de Panticosa también está cerca de Sabiñánigo, que llegó a ser la ciudad que es hoy gracias a las necesidades que generaban los turistas que visitaban su balneario. Los amantes de los deportes de aventura también pueden practicar ráfting o piragüismo en las aguas del Río Gállego.

Pero además de los quebrantahuesos, Sabiñánigo tiene otras cosas que ofrecernos. Conocida como la Puerta de los Pirineos por su proximidad con Francia, los romanos la fundaron hace más de 2.000 años. Para conocer su historia, la Ruta del Serrablo -señalizado como sendero GR 16- recorre las numerosas iglesias y fortalezas medievales que se construyeron en la zona durante el Reino de Aragón y sus pueblos, algunos desiertos. El Museo Ángel Orensanz y Artes del Serrablo nos ayudará a hacernos una idea de como era la vida rural en esta región pirenaica.

Iglesia de San Juan de Busa, en el recorrido de la Ruta del Serrablo.

En la localidad de Senegüé, que pertenece a Sabiñánigo, está el Centro de Interpretación de los Glaciares, impulsado por sus vecinos. En él se explican los procesos de formación y mantenimiento de los glaciares. Pero sin duda, una de las estrellas de Sabiñánigo es Pirenarium, donde hay 120 maquetas del Pirineo aragonés y de alguno de sus edificios más emblemáticos.

Fotos: itxaspe y Lamuga

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